Mayo, una oración a María cada dia. 04/05

EL SALUDO DE SAN FRANCISCO DE ASIS A LA VIRGEN
Rezaremos hoy a María, una oración compuesta por “il poverello” de Asis. Es bien conocido el fervor de Francisco por Nuestra Madre, a quien convirtió en abogada suya y protectora de su orden:

Santa Virgen María, no ha nacido en el mundo entre las mujeres ninguna semejante a ti, hija y esclava del altísimo y sumo Rey, Padre celestial, madre de nuestro santísimo Señor Jesucristo, esposa del Espíritu Santo: ruega por nosotros, con san Miguel arcángel y con todas las virtudes del cielo y con todos los santos, ante su santísimo Hijo amado, Señor y Maestro”.

saludovirgenn

“¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios,
María virgen hecha Iglesia,
elegida por el santísimo Padre del cielo,
consagrada por él con su santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Defensor,
en ti estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo de Dios!
¡Salve, casa suya!
¡Salve, vestidura suya!
¡Salve, esclava suya!
¡Salve, Madre suya!
y ¡salve, todas vosotras, santas virtudes,
que por la gracia e iluminación del Espíritu Santo,
sois infundidas en los corazones de los fieles,
para hacerlos de infieles, fieles a Dios!”

 sanfranciscoylavirgen
La profunda devoción y piedad mariana del Santo de Asís es evidente desde la época de su conversión: Bernardo de Quintavalle, que lo hospedó algunas veces en su casa, observando su comportamiento, “lo veía pasar las noches en oración, durmiendo poquísimo y alabando al Señor y a la gloriosa Virgen su Madre, y pensaba, lleno de admiración: ‘Realmente, este hombre es un hombre de Dios”.
Una característica de María que llena de gozo a Francisco y lo hace especialmente devoto de ella es su maternal misericordia; es ella, “la Madre de la misericordia”, la que obtiene para Francisco la gracia de su vocación; a ella, “Reina de misericordia”, invita el Santo a dirigirle oraciones en las dificultades. Pero, sobre todo, la misericordia de María se manifiesta con ocasión de la concesión del “Perdón de Asís”, episodio que marca el triunfo de la misericordia de Dios y de la atenta intercesión de la Madre.

francisco_virgen_maria

Escribiendo sus últimas voluntades a Clara, afirma con sencillez y convicción: “Yo, fray Francisco pequeñuelo, quiero seguir la vida y pobreza del altísimo Señor nuestro Jesucristo y de su Santísima Madre, y perseverar en ella hasta el final”. Por eso, para Francisco, María Santísima no es solamente una obra maestra de la gracia para contemplar, sino, sobre todo, un modelo de fe y un estilo de vida para imitar; aunque para sus seguidores, los Franciscanos de todos los tiempos, Jesús y María se convierten en la imagen de la humanidad nueva a la que los hombres tienen que conformarse para realizar su propia existencia según el proyecto de Dios, es decir, la voluntad de extender su amor a todas las criaturas.

benlliure20

La plenitud de este amor, que sale de Dios y a él regresa, se realiza perfectamente en Jesús, Verbo Encarnado, summum opus Dei; por ese motivo, Dios creó al hombre a imagen de su Hijo y pensó en la mujer como “morada” en la que su Hijo se iba a hacer hombre. Francisco saluda a María como “virgen hecha Iglesia”, porque ella es la mujer “pensada” desde toda la eternidad para ser la Madre del Verbo encarnado, el comienzo y la imagen de la Iglesia, nuevo Israel. Esta mujer resplandece de gracia y belleza, es la “Señora Santa”, consagrada por el Padre con el Hijo y el Espíritu Santo, porque en su seno tenía que bajar el Verbo de Dios; de la “santa y gloriosa Virgen María” el Verbo del Padre “recibió la carne de nuestra frágil humanidad. Él, siendo más rico que nadie, quiso, sin embargo, elegir co su madre santísima la pobreza”. Francisco, igual que sus frailes, está convencido de que la carne de Cristo es la carne de María, una carne santa, pura, sin mancha de pecado.
La reflexión sobre la Encarnación del Verbo conduce, pues, al Santo de Asís y a los teólogos hijos suyos a reconocer el lugar singular de María en la Historia de la salvación. Ella es la “bendita entre las mujeres”, a la que ha venido a habitar aquel que ni los cielos pueden contener”, como afirma Clara en una de sus cartas a Inés de Praga.

(Fuente:  http://www.fratefrancesco.org/esp/maria/mar.fr.htm)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s