Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (II Parte)

Primera parte, en este enlace:

Violencia, barbarie y… (I Parte)


El Dios del Antiguo Testamento

Atributos

A lo largo de la historia han sido muchas las opiniones que se han formulado en cuanto a quién y a cómo es Dios. Algunos lo han visto como un número de emergencias al que llamar cuando tenemos un problema que requiere una solución rápida, llevada a cabo por un profesional (un Dios fontanero, electricista, incluso bombero).

Otros lo ven como un policía secreto que nos hace un seguimiento exhaustivo (tras sus gafas oscuras, ocultando su rostro tras un sombrero y un periódico que lee del revés), hasta que nos sorprende infringiendo alguna ley, para entonces sacar su libretita de multas y castigos.

Otros lo ven como un abuelito sentado en su trono celestial, con su larga barba blanca y su mirada de bonachón que pasa por alto las malas conductas de los hombres.

O tal vez como un juez inexorable, implacable y cruel al que no se puede apelar, y que hará recaer toda su furia y todo el peso de la justicia sin posibilidad de apelación alguna sobre el hombre.

Voy a citar los atributos no comunicables de Dios, que constituyen su esencia misma.

No comunicables

Dios es espíritu (Jn.4:21-24).
Posee personalidad (es alguien y no “algo”).

Es eterno
(Gn.21:33; Ap.1:18).

Omnipresente
(s.139:7-12).

Omnisciente
(s. 147:5).

Omnipotente
(Gn.17:1; 18:14).

Inmutable
(Num. 23:19; Stgo. 1:17)

Quiero detenerme un momento en algunos aspectos que nos permiten profundizar un poco más en el carácter de Dios, en cuanto a sus características morales, es decir, aquellas que condicionan la manera en la que Dios se relaciona con su creación y en particular con los seres humanos.

Comunicables

-Amor
“Dios es amor” (1Jn.4:8). La misma esencia de Dios se compone de un elemento base, el amor. Ese amor se manifiesta claramente en su benevolencia y providencia, a pesar del inmenso desorden moral al que estamos apegados. Sin duda es en la obra redentora de Dios encarnado y clavado en una cruz donde se hace patente el amor en acción que Dios tiene (es más, que Dios es en sí mismo) y que se manifiesta de forma visible. Romanos 5:8,9 “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El.” Como el amor de Dios está firmemente enraizado en el carácter personal de Dios mismo, es más profundo que el de una madre por sus hijos (Is. 49.15; 66.13). Esto puede verse más claramente en Os. 1-3, donde la relación entre el profeta y su infiel esposa Gomer ilustra la base última del pacto de Dios en una relación más profunda que la puramente legal, en un amor que está dispuesto a sufrir. El amor de Dios es parte de su personalidad, y no puede ser afectado por la pasión, o desviado por la desobediencia (Os. 11:1-4, 7-9). La infidelidad de Israel no puede afectarlo, porque “con amor eterno te he amado” (Jer. 31:3).

-Santidad
Etimológicamente proviene del hebreo qodesh y denota “separación” y consagración. Dios es Dios y no mundo, como dice Oseas “Dios y no hombre, el Santo” Os.11:9.

Su santidad denota su perfección moral absoluta, que trasciende a lo creado, y que no habita con lo malo o impuro. Su relación con su pueblo está profundamente marcada por esta dimensión ética de Dios, y por tanto su pueblo con todo lo que tenía que ver con Dios adquiría el carácter de sagrado, apartado de lo profano (Zac.14:20).

Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.”

Dentro de este concepto encontramos otros dos: justicia y veracidad.

-Justicia
Absoluta rectitud de Dios en su persona y en la relación con el hombre.
Dios mismo es justo (2 Cr. 12.6; Sal. 7.9) por tanto todo lo que pide del hombre es correcto “La ley del Señor es perfecta“(s.19:7) así como perfectos son sus juicios (s.119:39,62; Hch.17:31). Por tanto la obra de salvación tiene como base la justicia de Dios “Porque la paga del pecado es muerte“ (Ro. 6:23), todo hombre es pecador y por tanto merece ser condenado, y Dios ha querido salvarlo no burlando su propia justicia perfecta sino cumpliendo sus exigencias mediante la expiación de Cristo .

La justa intervención de Dios (que aborrece la inmoralidad) en contra de la iniquidad de los hombres injustos es un consuelo para el pueblo de Dios que a menudo clama por justicia ante la inmoralidad cometida por hombres inicuos (s.37; 1S.8:3ss). Dios es, por lo tanto, un juez justo que obra a favor de su pueblo (Sal. 9.4; Jer. 11.20), y de cuya justicia depende ese pueblo para su liberación (Sal. 31.1; Jer. 11.20). Así surge la fusión de los conceptos mencionados de justicia y salvación. Dios es “Dios justo y (por lo tanto) Salvador“ (Is. 45:21; Sal. 36:6; Is. 61:10).

Para el Antiguo Testamento Dios es el Creador y por lo tanto es el fundamento y la garantía del orden moral. Su justicia está, por consiguiente, íntimamente relacionada con otros atributos morales más generales, tales como su santidad.

El Creador, sin embargo, es también el Redentor, y su justicia se ve en su actividad redentora. Es más, la experiencia que Israel tuvo de la justa liberación de Dios en el pasado lo llevó a la expectativa de un acto salvífico futuro.

El Mesías prometido que había de venir aparece como receptor e instrumento de la justicia divina (Sal. 72:1ss; Is. 11:3-5; 32:1-20; Jer. 23:5). Esto es así hasta tal punto que es “Justo” uno de los títulos que se le da al Mesías (Is. 53.11; Hch. 3.14; 7.52; 22.14).

-Veracidad
“Dios no es hombre para que mienta“ (Num.23:19), Dios es la Verdad (Jn.17), lo que el dice siempre se corresponde con la realidad, esto hace que sus promesas sean un fuerte consuelo porque “es imposible que Dios mienta“.

Hebreos 6:17-20 “De la misma manera Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, seamos grandemente animados los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotros, la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.“

-Misericordia
“Misericordia“, “misericordioso“ y “tener misericordia“ son traducciones de varias raíces hebreas y griegas diferentes que se traducen por medio de otros sinónimos, tales como “bondad“, “gracia“ o “favor“.

Ésta se identifica con la fidelidad de Dios a una relación establecida con Israel o con un individuo, como manifestación de su gracia, y a pesar de la infidelidad, desobediencia y rebeldía del hombre.

Como dice Snaith, “Esta negativa firme y persistente de Dios a desligarse del errático Israel es el significado esencial de la palabra hebrea que traduce benevolencia” . “Es el misericordioso favor del superior al inferior, completamente inmerecido”.

Dios es “Padre de misericordias” (Ex. 34.6; Neh. 9.17). “Sus misericordias sobre todas sus obras” (Sal. 145.9).

Por su misericordia somos salvos (Ef. 2.4). A menudo Jesús fue “movido a misericordia”, y nos dice, “Sed… misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc. 6.36; Mt. 18.21ss).

Este atributo del carácter de Dios expresa sin duda el aspecto más afectivo de su amor: su compasión y piedad.

Descartando por tanto la posición marcionita, que ya quedó zanjada en el s.II, como hemos comentado, debemos buscar una explicación a la violencia, barbarie y genocidios en el Antiguo Testamento desde la premisa indiscutible de que el nuevo Testamento no revela a un nuevo Dios, diferente del Dios del Antiguo Testamento, por tanto es falsa la idea de que el Dios de los judíos era un Dios vengativo mientras que el Dios del nuevo pacto es un Dios perdonador.

La Biblia en su totalidad revela a un único Dios, inmutable, que es a la vez justo y misericordioso (Dt.6:4; Mc.12:29; Stgo.2:19).


Continuará


Violencia, barbarie y… (III Parte)


FUENTE: http://www.mercaba.org/Enciclopedia/V/violencia_genocidio_AT.htm

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4 pensamientos en “Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (II Parte)

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