Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento. (III Parte)

Enlaces anteriores:

Violencia, barbarie y… (I Parte)

Violencia, barbarie y… (II Parte)


Perspectiva histórica-social

-El mal

El significado de la palabra “mal” es más amplio que la de “pecado”. La palabra hebrea viene de una raíz que significa “dañar”, “romper en pedazos”, se trata de algo que se rompe y, en consecuencia, pierde todo su valor.

Esencialmente significa aquello que es desagradable, ofensivo. Esta palabra establece la relación directa que existe entre una mala acción y sus consecuencias. En la antigüedad el concepto del mal y la violencia tenían un cierto carácter sagrado.

En Babilonia los antiguos pensaban que en estos conceptos se encontraba el mismo origen del mundo:
“el dios Marduck, acompañado de vientos y relámpagos, había aplastado el cráneo de Tiamat (el caos) y cortado en dos mitades su cadáver; con una de esas mitades fijada en lo alto formó el firmamento para sostener las aguas de arriba, y con la otra mitad creó el resto”.

-Las guerras

La palabra en hebreo que se traduce es milh\aµmaÆ, aparece 313 veces en el Antiguo Testamento y proviene de la raíz de la palabra, laµh\am, ‘luchar’.

Desde el punto de vista geográfico la posición de Palestina con respecto a Mesopotamia y Egipto era crucial, ya que debido a que el gran desierto de Arabia hacia de separación entre estas dos civilizaciones además aseguraba, que el contacto fuese casi siempre por Palestina.

Estos encuentros eran normalmente enfrentamientos de carácter hostil, de forma que Palestina no pudo evitar ser testigo implicado (y también botín de guerra) sin buscarlo de los conflictos durante años en los dos últimos milenios a.C.

A esto hay que añadir que el pueblo de Israel conquistó un reino para sí solo, mediante una guerra de conquista y que una vez que se establecieron, tuvieron que llevar a cabo guerras defensivas para mantener a distancia a los filisteos, que negaban la validez de propiedad de los israelitas en relación con Canaán. La unidad de Israel bajo la monarquía duró poco y los reinos divididos de Israel y Judá pronto se ven defendiéndose de los pueblos vecinos, y finalmente del poder de Asiria y Babilonia.

No nos sorprende, por tanto, que la guerra ocupe un lugar importante en las páginas del Antiguo Testamento ya que simplemente por la situación comprometida geográficamente de Palestina, el pueblo de Dios se vio involucrado en multitud de conflictos bélicos. Además de lo dicho hasta aquí, es importante tener en cuenta que la guerra se consideraba como algo más que una lucha de poder por una tierra.

Generalmente se le adjudicaba una expresión sagrada, en la que estaba en juego de forma relevante y decisiva el honor del dios de la nación que representaba. El Antiguo Testamento ofrece un parecido superficial con esto. La diferencia está en que el Dios de Israel es ´´el Dios de los escuadrones de Israel“ (1 S.17:45), y está mucho más comprometido con las luchas de su pueblo que lo que se consideraba que lo estaban Marduk o Asur (2 Cr.20:22).

A Dios se lo describe como “varón de guerra” (Ex.15:3; Is.42:13), y uno de sus títulos es Jehová(1) de los ejércitos, pudiéndose referir a ejércitos celestiales (1 R.22:19) o ejércitos israelitas (1S.17:45). Era Dios el que conducía los ejércitos de Israel a la batalla (Jue.4:14), de manera que el relato más antiguo de los triunfos israelitas llevaba el nombre de “Libro de las batallas de Jehová”.

Más aun, en todas las etapas de los preparativos para la guerra se reconocía la dependencia de Israel de su Dios.

Primero, se averiguaba si el momento era el idóneo para atacar (2 S.5:23-24), luego se ofrecía un sacrificio.
Este último requisito preliminar se consideraba tan vital que Saúl en su desesperación se tomó los mismos privilegios sacerdotales, para evitar que se entrara en la lucha antes de haber buscado el favor de Jehová. (1 S.13:8-12).

Los profetas consideraban que Dios era la causa última del mal expresada en dolor, sufrimiento, o desastre.

Relación entre violencia e ídolos

Uno de los pecados del pueblo que denuncia el profeta Oseas es que “seguían sacrificando a los Baales y quemando incienso a los ídolos”. “Y ahora continúan pecando: se hacen imágenes fundidas”.
Es importante fijarse en que el culto al verdadero Dios se disocia del sacrificio sangriento humano, a la vez que el culto a los ídolos se ve fuertemente asociado a esos mismos sacrificios.

Una de las formas más violentas es el sacrificio de niños, normalmente el primogénito, práctica frecuente entre los cananeos, como vemos cuando el rey de Moab desesperado por no poder resistir un asedio.

Entonces tomó a su hijo primogénito que había de reinar en su lugar, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla”. 2 Reyes 3:27.

También hay constancia de los sacrificios de infantes al dios Moloc, y su práctica de ´´hacer pasar por fuego“ a los niños ofrecidos, esta práctica se le recrimina a Jerusalén cuando Acaz y Manasés cometieron este pecado al sacrificar de esta forma a sus propios hijos (2R. 16:3; 21:6).

Posibles claves hermenéuticas de lectura para la compresión de los textos

La imagen del Antiguo Testamento es incompleta, distorsionada y es en Jesús que toma sentido. Puede que los “héroes” del Antiguo Testamento nos den una imagen distorsionada de Dios. Pero que Dios sin dejar de ser el mismo, y por medio de Cristo corrigió esta imagen fragmentada dándose a conocer en su manifestación plena y perfecta en su Unigénito.

En una ocasión Jesús pasaba con sus discípulos y la gente de una aldea de Samaria no quiso alojarlos, Jacobo y Juan profundamente indignados le propusieron a Jesús que invocara fuego del cielo que les consumiera, pero Jesús los reprendió: “vosotros no sabéis de que espíritu sois”.
Era evidente que para Jesús el espíritu no podía inspirar una conducta que llevase a la matanza de seres humanos.

En cuanto a las enseñanzas de la no-violencia en Jesús, hay mucho escrito y creo que no hay duda en cuanto al camino de la paz propuesto por Jesús, que en ningún caso aprobó el uso de la fuerza o los actos violentos en sus discípulos.

Aunque ellos no entendieron “…no sabéis de qué espíritu sois”, Jesús que sí sabía con toda certeza y exactitud de qué Espíritu era, sabía que el Espíritu de Dios no inspira sentimientos ni ansias de venganza asesina.

Cristo-y-su-Padre-Dios

Por tanto algunos entienden que estos relatos del Antiguo Testamento distorsionan tan profundamente la imagen real, clara y pura de Dios, manifestada en su encarnación en Jesús, que sin llegar a considerarlos falsos reconocen que no tienen ningún valor en absoluto para el cristianismo hoy, entendiendo que si en nuestra lectura del texto nos desviásemos tan solo en un detalle por pequeño o grande que sea del concepto de Dios que tenemos en Jesús, en ese instante ya hemos errado.

Por tanto con los genocidios, matanzas y sed de violencia del Antiguo Testamento puede alegorizarse o recurrir a interpretaciones espiritualizadas, cualquier cosa menos tomarlas literalmente, o entenderlas como una conducta aceptable.


(1) NOTA DE VIRGEN PEREGRINA: Quisiera hacer una aclaración importante. Me ha llamado la atención en esta sección, que la autora llame a Dios con el nombre de Jehová, lo cual me generó las dudas correspondientes, pues sabemos los católicos que no utilizamos este nombre pues es falso(*), y que es usado sobre todo por la doctrina protestante. He verificado la doctrina de origen del ensayo por si acaso, a pesar de haberlo encontrado publicado en Mercaba.org, que es una página dedicada a recursos para misioneros católicos, pues se evidencia la influencia de corte protestante en el escrito. En la bibliografía, que encontrarán en la última parte (V), verán que hay fuentes variadas, algunas católicas y otras de otros cultos. No obstante, de la lectura se desprende que se trata de doctrina católica. Pues habla de la Redención por la muerte de Jesucristo en la Cruz, y de la Justificación de los pecados por el sacrificio del Hijo de Dios. Punto de conflicto con la doctrina protestante. Ellos creen que por la “sola fe” seremos salvos, pues la satisfacción de la Cruz es simplemente que Jesucristo ha sido castigado, y que ha sufrido la pena por nuestros pecados, pero no que ha cargado con ellos ni que ha vencido la muerte. Lo cual, al menos a mi pobre entender, me da garantías de la catolicidad del ensayo, a pesar de este dejo de corte protestantista. Lo verán con mayor contundencia en algunos párrafos de la siguiente entrega. Si alguien más experto ve algo diferente suplico me lo haga saber.

(*)Sobre el origen del nombre “Jehová” los remito a este artículo de Catholic.net:

http://es.catholic.net/op/articulos/6909/cat/349/yahve-o-jehova.html 


Continuará


Violencia, barbarie y… (IV Parte)


FUENTE: http://www.mercaba.org/Enciclopedia/V/violencia_genocidio_AT.htm

Anuncios

5 pensamientos en “Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento. (III Parte)

  1. Pingback: Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (II Parte) | Virgen Peregrina del Barrio San José

  2. Oí una vez a un cura que al explicar el sacrificio de Abraham, decía que Abraham creía que Dios le pedía sacrificar a su hijo porque era lo que se hacía en aquella época, pero cuando lo va a hacer es cuando se da cuenta de que Dios no le pide eso, que es otro Dios distinto a lo que conocía.

    Le gusta a 1 persona

  3. Pingback: Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (IV Parte) | Virgen Peregrina del Barrio San José

  4. Pingback: Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (V y ultima Parte) | Virgen Peregrina del Barrio San José

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s