Contemplar  los iconos. 11- El bautismo del Señor.

Contemplar los iconos. 11- El bautismo del Señor.

En el Primer Misterio Luminoso, el Bautismo del Señor en el río Jordán.


En este icono Jesus entra en el Jordán, que recuerda la muerte y las aguas del diluvio. En la tradición de la Iglesia estas aguas son llamadas «sepulcro fluido»: «La inmersión y la emersión son imagen del descenso a los infiernos y de la Resurrección» (San Juan Crisóstomo).

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La imagen está divida en dos por un eje vertical, cuyo centro es la Santísima Trinidad: el Padre en el cielo, el Hijo en la Tierra, y el Espíritu Santo que desciende. En otros ejemplares, esto se acentúa con la imagen del rayo divido en tres haces que descienden.

En el centro esta Jesus, orientado hacia Juan, esperando su bautismo, pero bendiciendo a su vez las aguas, que tambien son bendecidas por Juan. Que con una mano bendice a Jesus, y con la otra las aguas, como parte del ritual del Bautismo.bautismo-1

Los personajes en el agua, tienen cierta equivalencia a la calavera que habíamos visto en el icono de la Crucifixión, cuando Jesus vence a la muerte. Aquí, los demonios huyen, y los muertos son vueltos a la vida. Cristo vence a la muerte por el bautismo.

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Lo que sostienen los ángeles no es una toalla, sino un paño. Símbolo de lo sagrado. Cristo debe ser tocado con el paño por respeto a lo sagrado de su Persona.

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El árbol con el hacha hace alusión a la palabra evangélica:

«Ya está el hacha puesta a la raíz del árbol, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego» (Mt 3,10).

 

Para finalizar les dejamos esta maravilla del Siglo XV, pintada por Andrei Rubleiv, en la Catedral de la Dormicion, en Vladimir, Rusia.

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1- La Anunciación

2- La Visitación

3- La Natividad 

4- La presentación del Niño en el Templo

5- Jesus entre los doctores de la ley

6- Oración de Jesus en el huerto

7- La Flagelación del Señor

8- La Coronación de espinas

9- Jesus con la cruz a cuestas

10-La cucifixión del Señor

Contemplar los iconos .10- La crucifixión del Señor

Contemplar los iconos .10- La crucifixión del Señor

En el quinto y último misterio doloroso, “La crucifixión y muerte de Nuestro Señor”.

Este Icono tiene la peculiaridad de que todos los integrantes son personas orantes. Había mucha gente en el Monte Calvario. Pero los iconoclastas solo han dejado a las personas que habían sido tocadas por Dios en su corazón.

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Por supuesto, Jesus está en el centro de la imagen. Raramente aparece sangre sobre su cuerpo. En pocas ocasiones solo aparecen unas gotas en su costado herido por la lanza, aunque este no es el caso.

La postura de los brazos siempre es la misma, las palmas de las manos hacia arriba. Símbolo de total abandono y de entrega en los brazos de su Padre que esta esperando su regreso al trono de los cielos. Jesus se hace pequeño, humildísimo y pequeño frente a los tormentos y la muerte. Ha quedado reducido a la nada misma en manos del mundo que lo ha matado, pero sus brazos elevados nos hablan de que todavía no ha terminado. Nada ha terminado.

Está de pie sobre un montículo árido y yermo. ¿Recuerdan el monte de oración de iconos anteriores? Recordemos que el monte se menciona siempre en el Antiguo Testamento para referirse a lugares de oración donde se “sube” al encuentro con Dios.

Habíamos dicho que mientras Jesús estuvo en la tierra esos montes aparecen en la iconoclasia como lugares vacíos porque ya no es necesario subir a encontrarse con Dios, pues estaba en la tierra. Por ejemplo lo habíamos visto en el caso del Icono de la oración en el huerto, el montículo esta allí, vacío. Jesus ora, pero todavía no sube a él.

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Icono de la Oración en el huerto.

En cambio, en el icono de la crucifixión, volvemos a tener esta imagen de monte árido de oración, pero esta vez lo ha llenado Jesus, que ha subido al Padre en la oración más profunda de la historia. Allí, en el Calvario, en aquel monte de la soledad y el abandono más profundo es donde a partir de ahora debemos subir todos para el encuentro con Dios.

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Y dos detalles, la tierra se ha rasgado, aprontándose para recibir al Señor que no se irá sin antes descender a los abismos. Allí, en la entrada, bajo los pies de Jesus, la muerte que ha sido vencida. Bajo sus pies ha quedado subyugada por Quien manda sobre la vida y la muerte.

Los acompañantes del Crucificado suelen ser en muchos iconos la Santísima Virgen y San Juan. Hemos elegido otra versión que también es frecuente, donde aparecen más personas, y como ya dijimos, todos orantes.

A la derecha de Jesús esta su Madre, con manto rojo. Ella también ha sido una mártir. Su Corazón sangra junto con el de su Hijo: “Una espada atravesará tu corazón” le había anunciado el anciano Simeón, y así ha sido. El vestido negro es señal de luto. Pero no esta sola, la acompañan el resto de las mujeres que acompañaban a Jesús. También con manto negro, María Magdalena esta de luto por la muerte del amado.

Lo mismo se repite en San Juan, cuya túnica tambien es de color negro. Todos los acompañantes tienen esto en común, como también el tono marrón en sus vestimentas. Este color marrón terroso es símbolo de la humildad. Incluso su Madre, con ese rojo que no es intenso sino con tonalidades terrosas.

guardiaFinalmente, el personaje detras de Juan, que tambien esta en oración. El centurión levanta su mano y reconoce que

“verdaderamente, este era el hijo de Dios”


1- La Anunciación

2- La Visitación

3- La Natividad 

4- La presentación del Niño en el Templo

5- Jesus entre los doctores de la ley

6- Oración de Jesus en el huerto

7- La Flagelación del Señor

8- La Coronación de espinas

9- Jesus con la cruz a cuestas

Contemplar los iconos. 7- La flagelación.

Contemplar los iconos. 7- La flagelación.

Serie “Contemplar los iconos”

1- La Anunciación

2- La Visitación

3- La Natividad 

4- La presentación del Niño en el Templo

5- Jesus entre los doctores de la ley

6- Oración de Jesus en el huerto

7- La Flagelación del Señor

8- La Coronación de espinas

9- Jesus con la cruz a cuestas 

10- La Crucifixión de Jesus


En el segundo misterio doloroso, la Flagelación del Señor. Este icono no presenta grandes novedades respecto del anterior. Suele ser una escena muy representada en el arte de occidente, pero en los iconos no ha tenido mucha representación.

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Este icono presenta una enorme diferencia con el de la oración en le huerto. Aquí Jesus, y en otros iconos similares tambien, no presenta una actitud de dolor. Su figura esta rígida, de pie, no hay manchas de sangre. Apenas se esboza en su rostro la angustia. Pero no parece demostrar sufrimiento humano frente a la gravedad de las lesiones que seguramente sufrió al ser flagelado.

Ni siquiera en este otro, que presenta un mayor dramatismo, esboza el sufrimiento que hoy entendemos los cristianos que sufrió el Señor.

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En ambos ejemplos coincide la idea de implicar como culpables a los dos poderes que condenaron a Jesus. Esto está indicado en la presencia de los dos edificios detras de la escena. Uno representa a Roma, el otro al Sanedrín.

Y los dos esbirros que flagelan al Señor. En este segundo ejemplo un detalle que no figura en el otro. La columna roja representa el martirio.

Y con este icono suspendemos esta serie de Contemplar los Iconos hasta pasado el tiempo de fiesta de Adviento y Navidad.

“y por sus llagas hemos sido sanados…”

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Entre verdades y fantasías, profetas de nuestro tiempo.

Entre verdades y fantasías, profetas de nuestro tiempo.

Uno de mis libros, y de mis películas favoritas, es el Señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien. Y siempre digo que Tolkien fue a su modo una suerte de profeta de nuestro tiempo por su modo de plasmar la realidad, y por las grandísimas verdades morales, perfectamente personificadas y definidas en sus historias.

Ser profeta no es precisamente pronosticar el futuro. Los profetas del Antiguo Testamento mayormente eran denunciantes de la realidad. Decían al pueblo, en nombre del Altísimo, que estaban pecando en tal o cual cosa. Algunos iban mas allá con visiones proféticas, como Isaías que anuncio la crucifixión y la Virgen Santísima. Pero en general es eso.

El Santo Padre, casi al principio de su pontificado (no he podido hallar la cita) pidió en varias ocasiones que no se acallara la voz de los profetas, que son quienes le dan la orientación a la Iglesia. Lo dijo varias veces y de varios modos. Y creo que esto está estrechamente ligado a lo que digo. Tantas, tantas voces suenan hoy en donde uno puede encontrar mensaje certero de Dios. Voces confiables que uno escucha y contrasta con la realidad y dice: si, lo que dice es una verdad de acero.

Humanae Vitae de Pablo VI, por ejemplo, un encíclica escrita en 1968, es altamente profética. Su denuncia sobre los métodos anticonceptivos, y los males que sobrevendrían a la humanidad como consecuencia de su uso, son de una similitud con la realidad presente que resulta abrumadoramente idéntico a lo que hoy vivimos a nivel mundial. Un ejemplo:

No se necesita mucha experiencia para conocer la debilidad humana y para comprender que los hombres, especialmente los jóvenes, tan vulnerables en este punto tienen necesidad de aliento para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para burlar su observancia. Podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoísta y no como a compañera, respetada y amada. 
Reflexiónese también sobre el arma peligrosa que de este modo se llegaría a poner en las manos de autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales. ¿Quién podría reprochar a un gobierno el aplicar a la solución de los problemas de la colectividad lo que hubiera sido reconocido lícito a los cónyuges para la solución de un problema familiar? ¿Quién impediría a los gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, si lo consideraran necesario, el método anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz? En tal modo los hombres, queriendo evitar las dificultades individuales, familiares o sociales que se encuentran en el cumplimiento de la ley divina, llegarían a dejar a merced de la intervención de las autoridades públicas el sector más personal y más reservado de la intimidad conyugal. (Carta Encíclica “Humanae Vitae” – 17)

Y no hace falta ser Papa para ser profeta, cualquier mendigo puede serlo. Allí tenemos al profeta Amos. Un pobre cosechador de sicómoros. Dios lo manda a predicar nada menos que al templo, a los que supuestamente debían escuchar a Dios. Pues Dios se valió de este hombre humilde para decirles algunas verdades.

Hoy quiero dejarles un profeta de nuestro tiempo. Con verdades dichas de un modo ciertamente más realista y crudo que las que nos cuenta Tolkien.

Señoras.. señores… un héroe nacional. El Dr. Abel Albino. ¡Alabado sea el Señor en su misericordia!, que nos manda un hombre que ha salvado la vida y el futuro de más de 15.000 niños por prevención de desnutrición infantil, y que ha salvado a más de 5000 niños de desnutrición severa con una tasa de mortalidad CERO, niños que hoy pueden tener un futuro gracias a su compromiso con Dios y con la sociedad.

Aquí va la versión corta:

Como le dice Sam a Frodo cuando el pobrecito ya estaba por rendirse:

“el bien aun existe, lo se mi señor Frodo. Y tenemos que defenderlo”

Y por si quieren más de Albino (sé que querrán), les dejo la versión Blue Ray. Media hora cada video, tiempo muy bien aprovechado.

La trascendencia social del amor al prójimo.

Contemplar los iconos. 6- Oración de Jesus en el huerto

Contemplar los iconos. 6- Oración de Jesus en el huerto

Entramos ya a los misterios dolorosos, donde veremos iconos de una riqueza espiritual sin comparación. Pues este don de la iconoclasia nos da enriquecimientos exclusivos del don que no encontraremos en otras formas de oración. Al igual que sucede, desde luego, con cada don en particular, que es irreemplazable y en su esencia muy rico para el alma.

Pero vamos al icono de la Oración en el Huerto:

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El personaje principal es Jesus, que se halla en el centro de la escena aunque ligeramente hacia la izquierda pues comparte protagonismo con el mismísimo Padre que se hace presente en el mismo formato que ya hemos visto en iconos anteriores. Tres círculos concéntricos, símbolo de la Santísima Trinidad, y la divinidad indicada por el tono azul de lo sagrado, con un rayo que desciende desprendido desde la luz central que genera la Trinidad, como señal del consuelo del que habla la escritura, que recibió el Señor en medio de tanta agonía.

Acompaña tambien esta escena principal, un páramo desolado, un monte vacío que representa, como ya habíamos dicho, el monte donde los antiguos profetas “subían” a hablar con Dios, y que ahora se halla vacío porque Dios está entre los hombres.

Pocas veces veremos a Jesus en una actitud suplicante como esta.

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El azul de su manto, como siempre, indica su realeza. El rojo de la túnica, en este icono representa el martirio que esta por sufrir, el fuego del Espíritu Santo que esta puesto en marcha para el plan de salvación de los hombres, la Vida misma esta por ser regada por sobre la tierra, que en este icono se representa muy bien con ese amarillo reseco donde solo se ve un olivo, que da indicios claros del lugar en que se encuentran.

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Bajo el olivo, el cordero inmaculado, sin mancha alguna, mira al Padre, símbolo de sacrificio que esta comenzando justo ahora.

Pero no es fácil comenzar, Jesus sufre pruebas durísimas. El demonio aprovecha que se encuentra vulnerable, pues es Dios, pero tambien hombre. Y su suplica la escucha Dios, pero tambien el demonio, que hace lo imposible por detenerlo.

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Sus amigos no colaboran en absoluto. Un poco mas lejos, se quedan dormidos. Aquí no solo duermen los tres que Jesus habia apartado para llevarse con Él. Están todos. Señal de que todos colaboraron en el dolor del abandono.

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No duermen en cualquier parte, están en la boca de una caverna oscura. Que en iconoclastia significa la oscuridad del mundo, de la mente, del alma. Están dormidos no solo de hecho, todo el ser estará dormido hasta que llegue el Espíritu Santo en Pentecostés.


Himno de la Liturgia de la Horas

Edificaste una torre
para tu huerta florida;
un lagar para tu vino
y, para el vino, una viña.

Y la viña no dio uvas,
ni el lagar buena bebida:
sólo racimos amargos
y zumos de amarga tinta.

Edificaste una torre,
Señor, para tu guarida;
un huerto de dulces frutos,
una noria de aguas limpias,
un blanco silencio de horas
y un verde beso de brisas

Y esta casa que es tu torre,
este mi cuerpo de arcilla,
esta sangre que es tu sangre
y esta herida que es tu herida
te dieron frutos amargos,
amargas uvas y espinas.

¡Rompe, Señor, tu silencio,
rompe tu silencio y grita!
Que mi lagar enrojezca
cuando tu planta lo pisa,
y que tu mesa se endulce
con el vino de tu viña.


Serie “Contemplar los iconos”

1- La Anunciación

2- La Visitación

3- La Natividad 

4- La presentación del Niño en el Templo

5- Jesus entre los doctores de la ley

6- Oración de Jesus en el huerto

7- La Flagelación del Señor

8- La Coronación de espinas

9- Jesus con la cruz a cuestas 

10- La Crucifixión de Jesus

Contemplar los iconos. 5- Jesus entre los doctores

Contemplar los iconos. 5- Jesus entre los doctores

Serie “Contemplar los iconos”

1- La Anunciación

2- La Visitación

3- La Natividad 

4- La presentación del Niño en el Templo

5- Jesus entre los doctores de la ley

6- Oración de Jesus en el huerto

7- La Flagelación del Señor

8- La Coronación de espinas

9- Jesus con la cruz a cuestas 

10- La Crucifixión de Jesus


En el quinto misterio gozoso “Jesus perdido y hallado en el Templo entre los doctores de la ley”

Este icono me ha costado más trabajo de lo usual, pues es un pasaje evangelico menos retratado que los anteriores. He hallado este icono, “Jesús Maestro”. Es un icono ruso del siglo XVI. Catedral de la Anunciación, Moscú.

Dado que es un fresco de bastante antigüedad, cuesta un poco definir los elementos. No he podido hallar la razón de que se llame de ese modo, porque parece que se refiere a la vida publica de Jesús. Sin embargo en todo momento lo he encontrado, incluso en otros idiomas, graficando este pasaje de Jesus entre los doctores.

El icono se llama “Jesús Maestro”. Pudiera dar la impresión de referirse a etapas adultas de la vida publica de Jesus. Sin embargo hay iconos que se le parecen bastante y que si pertenecen a este misterio gozoso, lo cual genera dudas.

Podríamos argumentar que Jesus esta pintado de dimensiones más grandes, por lo que sin dudar se lo puede tomar como una figura adulta. Pero hay un detalle importante, uno de los recursos utilizados en estos siglos era lo que se llama hoy en dia la “perspectiva jerárquica“, a mayor importancia del personaje, mayor tamaño de la figura. Daremos un ejemplo para que se entienda mejor:

La Madonna es más importante, por eso su figura se resalta representándola en un tamaño mucho mayor que el resto de los personajes. Por lo tanto, en el primer icono, Jesus maestro, bien pudiera tratarse de Jesus a los doce años, y nosotros no notarlo. Y veremos que sucede lo mismo con este otro, donde Jesús sí aparece ya representado con una imagen más juvenil.

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El personaje central es Jesus, que esta en medio de los doctores de la ley.

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Está en la “sede”, esa tarima sobre lo que apoya sus pies, que indica que imparte sabiduría por encima de los demás. Mientras una de sus manos esta en alto, en señal de que esta hablando, en la otra sostiene un rollo de papel escrito. Es símbolo de dos cosas. En primer lugar es Palabra de Dios, y luego el rollo de papel en general se lo utiliza tambien para representar la misión. Jesus ha abandonado a sus padres para cumplir con lo el Padre le pide.

A ambos lados los doctores se preguntan y se asombran de este Niño tan sabio. Ya tiene doce, ha llegado a la edad adulta, adquiere derechos para hacer lo que está haciendo pero no se supone que a su edad su sabiduría se imponga sobre la de los doctores del templo. En eso reside el misterio.

Jesus esta en el centro, pero ligeramente situado hacia a la derecha. Esto no es casual, el iconoclasta ha querido asociarlo al edificio rojo que se encuentra a su lado:

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Jesus no esta en cualquier parte predicando, esta nada menos que en Templo de Jerusalen. Ese edificio rojo que destaca es el Sancto Santorum, el Santo de los Santos, el centro más importante de la fe judía. Allí habitaba Dios hasta que el velo se rasgó con la muerte de Jesus en la Cruz. El iconoclasta ha querido representar esta asociación del Santo de los Santos con el Niño que predica tan pronto como le es permitido. Incluso se puede ver que el velo esta ligeramente corrido, lo cual estaba prohibido. ¿Dios abre la cortina para deleitarse con su Hijo? ¿Su Palabra? Todo parece indicar esa asociación. En el otro icono, el más antiguo, esta asociación pudiera estar representada en que Jesus este sentado “sobre” este habitáculo, aquella pequeña puerta negra bajo sus pies.

Los techos de los edificios son azules. Esto no es casual. Recordemos que el azul era exclusivo en la pintura para representar todo aquello que alude al emperador. Esta es la Casa de Dios, sus techos lo reflejan.

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Finalmente un detalle que no aparece en la iconoclasia rusa. En los iconos occidentales de la misma epoca, suelen apareces en escena Jesus y María reclamando a su Hijo la ausencia:

Pero Jesus era buen Hijo, sensible al amor de sus padres. Esperaría a que estuviera todo dispuesto para la misión, y mientras tanto se sujetó a su amoroso cuidado.

Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?».

Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres. (Lc 2,48-52)

Contemplar los iconos. 4 – La presentación del Niño en el templo.

Contemplar los iconos. 4 – La presentación del Niño en el templo.

Serie “Contemplar los iconos”

1- La Anunciación

2- La Visitación

3- La Natividad 

4- La presentación del Niño en el Templo

5- Jesus entre los doctores de la ley

6- Oración de Jesus en el huerto

7- La Flagelación del Señor

8- La Coronación de espinas

9- Jesus con la cruz a cuestas 

10- La Crucifixión de Jesus


La presentación del Niño en el templo.

En el cuarto misterio gozoso “La presentación de Jesus en el Templo, y la purificación de María”

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. (Lc 2, 22-24)

Este icono suele presentarse muy similar en todas las versiones, solo que en algunos aparece la purificación de María y en otros no, como veremos luego.

Aquí suelen aparecer siempre cinco personajes. En la escena principal, que no se halla en el centro sino hacia la derecha, María entrega el Niño al anciano Simeón que, un tanto inclinado, muestra la adoración y reverencia a la Promesa de Dios, que tanto había esperado.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios (Lc 2,25-28)

María, Simeón y el Niño:

Simeón siempre aparece sobre una escalinata, por encima de los demás. Esto demuestra que tenía jerarquía sacerdotal. Incluso algunos iconos lo muestran con ropajes muy solemnes.

María esta revestida de los colores habituales. La túnica azul purpura, que como ya hemos dicho alude a que ha sido tocada por la divinidad. Recordemos que este color se utilizaba solo para figuras relacionadas al emperador o sus familiares. Y tambien su manto rojo amarronado, símbolo de sacrificio, vida y con el tinte amarronado de la humildad.

Podemos ver tambien como se repiten sobre el manto de María los tres rosetones que indican su triple virginidad.

El Niño no aparece como la tierna imagen de un bebe recien nacido, sino como la de un adulto sentado en su trono, en postura de autoridad.

Y un detalle importante en María, en Simeón, y tambien en José. Los tres tienen las manos cubiertas, en señal de que están tocando a Dios. Indica la reverencia que tienen hacia el Niño-Dios.

San José y Ana, la profetiza:

A la izquierda de la escena principal, José porta las dos tórtola que serán el sacrificio ordenado por la Torá.

En este icono, a diferencia del anterior, veremos a San José revestido de colores similares a los de María. Es que él tambien ha sido alcanzado por la divinidad de su Hijo adoptivo. Es su padre. Esto esta representado en el purpura de su túnica. También el color rojo del manto, aunque no tan amarronado como el de su Esposa. José ha sacrificado su vida y la ha puesto al servicio de la Vida.

Ana, la profetiza, esta vestida en tonos tierras, tambien como indicio de su virtud. No en todos los iconos, pero suele aparecer llevando un rollo desplegado en la mano. Señal de que profetiza y anuncia que la Salvación prometida y tan anunciada por los profetas del Antiguo Testamento al fin ha llegado.

Finalmente, el detalle del baldaquino:

Representa el presbiterio de una iglesia bizantina, esquematizando así el concepto de Templo. Dando la idea de que todo ocurre ante el Santuario del Señor. En algunos iconos el velo purpúreo que cubre los edificios del fondo, quiere expresar figurativamente el manto del Señor que llena todo el santuario y recubre todo lo creado.

Los dejamos con el episodio final de este pasaje del Evangelio, y la escena en la película “Jesus de Nazareth”:

«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».
La profecía de Simeón
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».
La profecía de Ana
Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. (Lc 2, 29-38)