Nuestra Señora del Rosario. Y nuestro regalo para la Reina.

Nuestra Señora del Rosario. Y nuestro regalo para la Reina.

En el día de Nuestra Señora del Rosario, queremos regalarle a Ella el rezo de la oración que más le agrada.

Es común que haya personas que con dificultades para rezar. En tiempos de gran “sequedad” me ha pasado que ayudándome de estos vídeos he podido sostener, e incluso volver, a una oración profunda. Por eso les dejo hoy este gran recurso que es “rezar acompañado”.

Hay muchos de estos vídeos en la web, pero me gustan estos por el ritmo que llevan, que dejan tiempo para una debida contemplación de los misterios del Señor.

(Nota: revisen en los comentarios, que nuestra amiga Clara ha dejado algunos en versión mp3, solo audio)


MISTERIOS GOZOSOS

(Lunes y Sábados)


Misterios Dolorosos

(Martes y Viernes)


Misterios Luminosos

(Jueves)


Misterios Gloriosos

(Miércoles y Domingos)


Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

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MÁQUINA DE MARAVILLAS, O EL ROSARIO REZADO DE VERDAD

Yo entiendo el Rosario de esta forma: Jesús y María, que desean nuestra contemplación, se nos hacen los encontradizos en la recitación. El Rosario verdadero no es el Rosario de recitación, sino el de contemplación. Es muy santa la oración vocal y la recitación: pero el Rosario no es eso. El Rosario es una oración más mental que vocal; y por ello, más que hablar, es escuchar, y sabed que escuchar viene de auscultare, y que me peguen los médicos si lo que se ausculta no es el corazón. Nosotros, el Corazón de Jesús y el Corazón de María.

PARA UNA VERSIÓN IMPRESA, CLICK EN LA IMAGEN:

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O LOS DEJO CON DON MIGUEL:

soycurayhablodejesucristo

En octubre de 2013, Casablanca Comunicación (Salamanca) me publicó este artículo, que, en papel o en electrones, ha dado muchas vueltas por el mundo, gracias a la generosidad de Casablanca. Celebrando hoy nuestra Señora del Rosario, es el momento de corregir el error que cometí al pubicarlo en el blog, porque lo hice solamente en el menú Las glorias de María, donde pasa más desapercibido. También os pongo (al final) una versión “plana”, fácil de imprimir, para quienes quieran derscargarla; regalaré ejemplares impresos por Casablanca a quienes me los pidan. Y al final os cuento otras versiones que os regalo.

Trabajando en esto, me asalta de nuevo el recuerdo del fraile que me oiréis mencionar: Fray Vicente, anciano, franciscano y santo, que tanto me ayudó a levantar el blog. Pero él se sentía «tierra de paso»; y el paso pasó -porque yo sé que fue así- cuando percibió que algunas…

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EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA Y EL ROSARIO-I

¡Oren, oren, oren, hijitos! 

Es una constante en las peticiones que nos hace nuestra Madre Santísima en los mensajes que da a su sierva Gladys en San Nicolas de los Arroyos. Ella es María del Rosario de San Nicolás. Como en Fátima, y otros lugares que ya nos explicará Don Miguel en este artículo precioso que les compartimos, el Rosario es una constante petición suya.

Cuando me enfrento a un problema, en donde las angustias, las tensiones y/o la discordia son inevitables, lo primero que hago es pensar en mi Madre. Ya en algun momento les dije que Ella es mi paz, mi descanso(*). Y acudo a Ella para todo. Y cuando estas situaciones inevitables, y generalmente imprevisibles, me salen al choque le pido ayuda. Yo se que Ella pondrá remedio y tendremos paz. Y me digo “si hacemos un Rosario esto se soluciona solo“. Pero hay lugares o momentos, según sea la compañía que tenga en esos momentos, en los que la frase que sigue indefectiblemente es “pero si les digo de rezar el Rosario me matan“.

¿Por qué será que muchos de nosotros, aún siendo rezadores del rosario, no lo sabemos incorporar en todo momento? ¿Por qué cuesta tanto que alguien se siente a rezar el Rosario? Qué resistencia nos mete el enemigo para que no lo recemos. Y con razón. No le gusta nada de nada, y sobre todo nos empuja a pensar que nuestras soluciones humanas son mejores, y no. ¿Qué pasa? ¿No confiamos en la oración? ¿No es suficiente aval la palabra de la Santísima Virgen María cuando nos dice “oren”? ¿Cuántas veces vemos a personas de fe, que cuando tienen un problema ¡acuden a publicarlo en Facebook en lugar de agarrar el rosario!

Te hacemos esta invitación a la paz, una paz y un remedio que genera solo la oración y nada más puede hacerlo. Y te prometemos que cuando te habitúes a sentir la bella frescura de María en este, su rezo preferido, ya no podrás soltarlo nunca más.

*Ella es mi descanso https://misionerosyperegrinos.wordpress.com/2015/05/20/ella-es-mi-descanso-peregrinar-para-descansar-a-los-pies-de-maria/

LOS DEJO CON DON MIGUEL:

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I. MARÍA ESCUCHA, Y, PORQUE ESCUCHA,…

Permíteme cantar tus alabanzas, Virgen santísima;

dame fuerzas contra tus enemigos.

Preliminar


Celebrando que estamos* –y con cuánto alborozo por mi parte- la fiesta del Corazón Inmaculado de María, pensaba descargar contra vosotros tantos poemas como ayer os descargué sobre el Corazón de Jesús. Pero prefiero ser todavía más cruel y sañudo, y enviaros una reflexión de mi propia minerva.

Que versa sobre la relación entre el Rosario y el Corazón de María. La Virgen de Fátima se nombró “la Virgen del Rosario”, y es la que dijo en otra ocasión que había venido “para instaurar en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado”. Es la misma advocación (la Virgen de Fátima) la que se presenta como Virgen del Rosario y del Corazón en Fátima, y del Corazón en Pontevedra y otras apariciones a Sor Lucia; y existen dos representaciones: una, la…

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Mayo, una oración a María cada día. 25/05

Mayo, una oración a María cada día. 25/05

Con el Pentecostés, ha terminado el tiempo festivo durante el cual hemos rezado el Regina Coeli. Así que, ya en el segundo Tiempo Ordinario, volvemos a rezar EL ANGELUS:

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EL ANGELUS

V. El Ángel del Señor anunció a María,
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Avemaría.

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mi según tu palabra.
Avemaría.

V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Avemaría.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Derrama Señor tu gracia sobre nuestros corazones y concede a quienes hemos conocido por el anuncio del Ángel la Encarnación de tu Hijo, que por su Pasión y su Cruz alcancemos la gloria de la Resurrección. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
R. Amén.

Y les dejamos aquí una version del Angelus preciosamente cantada por Katia Cardenal

Este rezo se fue formando por etapas. Comenzó con la contemplación del misterio evangélico del anuncio del Ángel a María. Luego se instituyó como oración monástica a medianoche, fomentada especialmente por los franciscanos. Pasados varios siglos se fueron incorporando como oración obligatoria a mediodía y a la tarde. Finalmente la coronación de su institución dentro de la liturgia fue cuando varios Sumos Pontífices recomendaron su rezo e incluso le otorgaron indulgencias.

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Mayo, una oración a María cada día. 12/05. El Santo Rosario (2da. Parte) MÁQUINA DE MARAVILLAS

Mayo, una oración a María cada día. 12/05. El Santo Rosario (2da. Parte) MÁQUINA DE MARAVILLAS

En este segundo día dedicado al Santo Rosario, hablaremos de la belleza de este rezo, que no es una oración, sino muchas que conforman un solo rezo. Y eso es lo bello, porque el Rosario se convierte en una cadena de preciosos eslabones que nos mantienen sujetos  a Dios, esclavos de su amor… y de su Madre Bendita. Es también una corona de flores para nuestra Madre, que ama este rezo, y mucho más ama que sus hijos lo practiquen.

No diremos más. Para explicar las bellezas de esta oración, les dejamos aquí una nota que encontrarán tambien en las solapas del Menú, pues nos parece de suma importancia su difusión:

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MÁQUINA DE MARAVILLAS, O EL ROSARIO REZADO DE VERDAD

Pbro. Miguel Ruiz Tintoré

En octubre de 2013, Casablanca Comunicación (Salamanca) me publicó este artículo, que, en papel o en electrones, ha dado muchas vueltas por el mundo, gracias a la generosidad de Casablanca. Celebrando hoy nuestra Señora del Rosario, es el momento de corregir el error que cometí al publicarlo en el blog, porque lo hice solamente en el menú Las glorias de María, donde pasa más desapercibido. También os pongo (al final) una versión “plana”, fácil de imprimir, para quienes quieran descargarla; regalaré ejemplares impresos por Casablanca a quienes me los pidan. Y al final os cuento otras versiones que os regalo.
Trabajando en esto, me asalta de nuevo el recuerdo del fraile que me oiréis mencionar: Fray Vicente, anciano, franciscano y santo, que tanto me ayudó a levantar el blog. Pero él se sentía «tierra de paso»; y el paso pasó -porque yo sé que fue así- cuando percibió que algunas veces sus opiniones podían coartar las mías. Fray Vicente desembarcó, sencillo, mirando atrás por no olvidar su rosario. Pero su sabiduría no entendió cómo de grande podía llegar a ser el agujero que su vacío dejara. Apuntadme otra herida, y vamos al Rosario.

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Siempre he amado el Rosario a corazón batiente. Bajo la acción, que pido, del Espíritu Santo, hágase hoy y aquí la mezcla y cocimiento de todo lo vivido, de todo lo leído, de todo lo atesorado en tantos años que han erosionado tantas cuentas. La acción del Espíritu Santo, en realidad, ya la tengo, en la forma de las reflexiones y la sabiduría de un franciscano conventual que vive en Argentina y que desde hace tiempo es un amigo del alma de mi alma. Vamos a hablar del Rosario; pero, o tigres me coman vivo, o he de hacerlo de tal modo, que cada uno de los lectores encuentre una manera de mejorar su rezo.

Mi fraile –yo he guardado casi todo lo que me escribe- declara: «Mire, Padre, el Rosario es un camino, pero en mi caso, es  “el camino”». Para él, el Rosario no es una devoción, sino que puede ser todo un camino «y hacerse el centro de la vida». Y me cuenta cómo el P. Pío rezaba quince Rosarios diarios. (Mi máximo son ocho.) Y añade: «Cuando yo hablo de oración, tradúzcase “rosario” (…). No tengo otra fuente que no sea el Santo Rosario», y del Rosario saca sus homilías, charlas y retiros, a pesar de que hace una lectio de la S. Escritura de no sé cuántas horas. Es un camino legítimamente central para aquellos a quienes el Espíritu quiera llevar por ahí. Toda la espiritualidad puede beberse de María, por lo mismo que no hay virtud que no esté entera en su Corazón. No haya remilgos críticos, que el Rosario es una oración eminentemente centrada en Jesús, y si queréis una prueba y un símbolo de ello, Juan Pablo II recordaba que «el centro del avemaría (…) es el nombre de Jesús» [1]. Y María, como siempre, «no es el centro, pero está en el centro». Eso, para los que ya encendían aquella hoguera de allá.

El Rosario bueno y el Rosario de pacotilla

Ay el Rosarín que no se cree nadie. Ay el pseudo-Rosario de los papagayos… Hay que explicar qué es y qué no es el Rosario.
El Rosario no es de ninguna manera una oración exclusivamente vocal. Quienes rezan el Rosario por el sencillo procedimiento de rezar padrenuestros y avemarías, y a cada diez enunciar –sin contemplar- un misterio, no rezan el Rosario: lo fingen. Rezar cuatro partes del Rosario sin contemplar los misterios es rezar una parte muy pequeña del Rosario. Se puede hablar a María sin hablar a María, lo mismo que hay tantos que comulgan sin comulgar (se dejaron el alma en casa). ¿Alguien puede creer que la Señora nuestra haya insistido tanto en el Rosario para que hagamos lo mismo que los papagayos? Pablo VI habló de la contemplación:

Sin esta el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: “Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos que creen ser escuchados en virtud se su locuacidad” (Mt 6,7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza [2].

Un cuerpo sin alma es un cadáver.  ¡Cuántos rezan cadáveres!
Yo entiendo el Rosario de esta forma: Jesús y María, que desean nuestra contemplación, se nos hacen los encontradizos en la recitación. El Rosario verdadero no es el Rosario de recitación, sino el de contemplación. Es muy santa la oración vocal y la recitación: pero el Rosario no es eso. El Rosario es una oración más mental que vocal; y por ello, más que hablar, es escuchar, y sabed que escuchar viene de auscultare, y que me peguen los médicos si lo que se ausculta no es el corazón. Nosotros, el Corazón de Jesús y el Corazón de María. O yo soy muy lerdo, o quien empieza a saber estas cosas se precipita a rezar el Rosario, y si ya lo reza, a rezarlo de nueva manera. El Rosario es una escuela de contemplación. La Biblia de los pobres», de los mayores que no pueden leer, de los que nunca aprendieron. «Examinad las Escrituras, ya que vosotros pensáis tener en ellas la vida eterna» (Jn 5,39). En el Catecismo mismísimo lo tenemos:
La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar «los misterios de Cristo», como en la lectio divina o en el Rosario. Esta forma de reflexión orante es de gran valor [3].
¿Os dais cuenta de la naturalidad con que apareja el Rosario con la meditación bíblica? Porque algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Y aquí está la respuesta a quienes desprecian el Rosario por repetitivo. El Rosario de contemplación recrece el amor a cada avemaría. Los enamorados repiten continuamente una sola frase: «Te quiero”», y no es repetir. Estas son unas memorables palabras de Lacordaire:

El racionalista sonríe al ver pasar las filas de pueblo que repite las mismas palabras; el que está iluminado por mejor luz comprende que el amor no tiene más que una palabra y que, aun repitiéndola siempre, jamás la repite bastante [4].

Otra cosa es mover la epiglotis. Y a fe mía que hay quienes la mueven con presteza. Mi frailuco me escribe:

Rosarios (o sartas de cuentas) tienen casi todas las religiones para rezar -los ortodoxos (para rezar la Oración de Jesús), los hindúes, los budistas, los islámicos, etc.-. Yo he estado en contacto con  todas esas personas y he visto cómo ponen mucho fervor cuando rezan sus rosarios. En cambio, cuando se reza el Santísimo Rosario de la Virgen María en una gran cantidad de parroquias católicas, ¡mamma mia!, yo no sé cómo pueden pronunciar tantas palabras por segundo…

Y me cuenta:

No hace mucho leí un artículo de una señora que contaba sus experiencias y decía que ella rezaba tres rosarios al día -uno por ella, uno por su esposo y otro por sus hijos-. El primero, el de la mañana, era un rosario “rápido” -decía ella-, un rosario que no le llevaba más de diez minutos. El otro -al mediodía- era más “reflexivo” -porque le llevaba quince minutos-. Y el de la noche, lo rezaba junto con su familia mirando la televisión. Yo me quedé sencillamente espantado cuando leí esa sarta de horrores.

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También está aquí la respuesta a quienes no rezan el Rosario porque se distraen. Perder de vista las palabras del avemaría por elevarse a contemplar la vida de Jesús y María es, precisamente, el ideal de un Rosario. Si la mente va a cosas más terrestres, la Virgen lo contempla sonriendo; y Juan XXIII, desde el cielo, lo contempla repitiendo lo que dijo: «El peor Rosario es el que no se reza».
 ¿Y si somos pecadores? Jamás os apartéis de la medicina por causa de la enfermedad. Los pecadores tenemos más razones para rezarlo, y Santa María no desea otra cosa. El Rosario no es un premio; es una medicina. Vuelve a decir mi fraile francisco, quien se siente terriblemente pecador:

En esta lucha encarnizada de mi alma con todo el infierno, a veces me siento desmayar… (…) El enemigo (…) no me acusa de nada que yo no tenga plena conciencia de haber cometido. Yo cometí esos pecados y son gravísimos. Es por eso por lo que desespero y me siento tan atormentado (…).

En fin, hay unas palabras de San Luis María Grignion de Montfort para los pecadores y dicen así: “Si sois fieles en rezar el Santo Rosario devotamente hasta la muerte, a pesar de la enormidad de vuestros pecados, creedme: Percipietis coronam immarcescibilem (1 Pe 5,4), ‘recibiréis una corona de gloria que no se marchitará jamás’. Aun cuando os hallaseis en el borde del abismo, o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo, aun cuando fueseis unos herejes endurecidos y obstinados como demonios, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados” [5].

Me escribe también este pecador santísimo:

¿Y cómo contemplaré los misterios? 

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Con el Rosario contemplado, iremos de descubrimiento en descubrimiento, profundizando en la vida de Jesús y María y en todo lo que conforma nuestra religión y nuestra vida. Será un avance que haremos de asombro en asombro, y, en ocasiones –la experiencia os habla- os parecerá estar en el centro mismo de la felicidad. Otras veces, siguiendo la regla común de la oración, sufriremos aridez y no veremos nada…, pero nuestra fidelidad seguirá con el rezo hasta que el Señor Bueno decida devolvernos un cielo claro [*].
Para la contemplación, yo creo que el principio más importante es el de la originalidad, la variación, no atarse a nada, la imaginación. Vaya por delante que los Papas piden que, tras enunciar el misterio, se diga algún versículo bíblico relacionado, y ya es vergüenza nuestra que eso no se haga en casi ningún lugar [6]. Pero además, lo más frecuente es dejar un silencio (suficiente) para contemplar entre el versículo y el recitado; puede hacerse una contemplación brevísima, y dedicar en otro momento unos minutos a la contemplación intensa; pueden leerse, en el rezo o aparte, los textos bíblicos; pueden leerse también tantísimos libritos o folletos que hay sobre los misterios; puede buscarse una canción, o componerla; pueden recitarse poemas sobre el misterio; puede doblarse el tiempo de Rosario y –dado que es oración mental- dar por hecha la oración habitual ante el Sagrario; puede escogerse un tema, y en torno a él hacer girar la meditación de cada misterio: por el tiempo litúrgico, por un pasaje bíblico que nos ha impactado, por una circunstancia que atravesamos, etc. (método especialmente recomendable); es muy bueno ser niños y, por ejemplo, empezar el Rosario anunciando a la Virgen que vamos a celebrar que ella es dulcísima, y por lo tanto contaremos las avemarías con caramelos (¿ridículo? Para el que no lo ha probado); podemos pedirle que por cada avemaría solucione el hambre de alguien ese día, o saque un alma del purgatorio, o convierta un pecador. Estoy hablando de infancia y de imaginación.
virgenrosario6Múltiples métodos, pues. Pero la tradición monástica (desde Domingo el Cartujo hasta Alano de Rupe) ha desarrollado un método para cuando estemos avanzados. Se trata de las cláusulas, y es el método que mejor manifiesta el carácter de oración mental del Rosario y mejor despliega su capacidad de unirnos, por María, con Dios. La cláusula es una frase que uno añade, normalmente inventándola en el momento, al avemaría, sea antes de comenzar esta oración, sea después del nombre de Jesús, como: «Dios te salve, María,… Jesús, que al hacerse hombre se hizo uno como nosotros», «…Jesús, que se ha hecho hombre-Dios para reparar el pecado del hombre contra Dios», «…Jesús, que se ha hecho hombre-Dios para que yo trate a los hombres mejor que lo he hecho esta mañana con mi compañero«, «…Jesús, encarnado para entender los problemas de los hombres, y así comprender la necesidad económica de mi amigo Antonio», «A la que es reina del Mundo porque es madre de Dios, Dios te salve, María,…»
Quien lo probó lo sabe. Dice mi buen amigo: «Yo me siento muy bendecido con las cláusulas y las utilizo para concentrarme.  Por eso (…), he tenido un tiempo de oración mental muy pleno». Y me aclara:

Las cláusulas deben ser distintas y puntuales. No puede haber divagaciones. De ser posible, deben centrarse en alguna situación del momento. Por ejemplo, en la visita de María a su prima Isabel, hoy, yo hice hincapié en situaciones específicas en las que tuve que subir una montaña y no la subí, y en situaciones actuales en que me veo precisado a subir alguna montaña y no me encuentro muy dispuesto…

Cláusulas distintas y puntuales para mí significa lo de antes: imaginación, que es vida, contra el sopor mortecino de los Rosarios inexplicables de quienes solo recitan, de los que comen la cáscara y tiran el fruto, de los ciegos que manejan millones y los tratan como calderilla barata; de aquellos de los que diría el Maestro: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí» (Mc 7,6).
Nosotros preferimos -¿o no?- dar culto a Dios «en espíritu y en verdad» (Jn 4,23), y por eso queremos hacer lo que hacía María, que «guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón» (Lc 2,19); queremos poner nuestro corazón a latir al unísono con el de María. Buscar la óptica de María; nos morimos por entrar en su mirada. Queremos, en palabras de Juan Pablo II, «contemplar con María el rostro de Cristo» [7], y yo prefiero decir –combinando estas palabras con las anteriores de Pablo VI [8]- «contemplar el rostro de Cristo con el Corazón de María». San Antonio-María
Screen Shot 05-11-15 at 10.52 PMClaret insistía en que la imagen del Inmaculado Corazón debía ser la Virgen del Rosario con el Corazón en el pecho. Y, en fin, cuántas cosas están dichas en estas palabras con las que podemos concluir:

Si el Evangelio nos dice que ella todo lo guardaba y meditaba en su corazón, significa que ella componía su oración con estos acontecimientos. Es como si ella rezara su rosario, un rosario sin cuentas, volviendo siempre a lo importante en la vida de su Hijo y en su propia vida. María no podía olvidar el primer acontecimiento de gran importancia en su vida, que fue la anunciación, ni tampoco los demás acontecimientos gozosos, ni aquellos que se relacionaran con la pasión y la resurrección de su Hijo. Y esa fue su oración.

Si rezas el rosario, oras como María, eres como una imagen de la madre de Dios. La imitas en guardar y meditar los misterios del Hijo y de la Madre (cfr. Lc 2,19.51). Ella es la memoria de la Iglesia, nuestra memoria sobre aquellos acontecimientos que deben ser para nosotros algo vivo. Al meditarlos entras en contacto con esos misterios, y así se convierten en canales de gracia para ti. Enamorarse del rosario significa enamorarse del Evangelio, enamorarse también de María y de todas las cosas que ella guardaba y meditaba en su corazón (cfr. Lc 2,19), aquellas que fueron el contenido de su vida [9].

[1] Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (2002), n.º 33.

[2] Exhortación apostólica Marialis cultus (1974), n.º 47.

[3] N.º 2708.

[4] Vida de Santo Domingo, cap. 6.

[5] El secreto admirable del Santísimo Rosario, n.º 4.

[*] Fui torpe en la expresión. La ley habitual en la oración no es la aridez, sino la alternancia de períodos de aridez y períodos de disfrute espiritual.

[6] Cfr. Juan Pablo II, carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (2002), n.º 30; Benedicto XVI, exhortación apostólica Verbum Domini, 88. También Juan Pablo II (Rosarium Virginis Mariae, 35) pidió que, al acabar el misterio, pidiésemos los frutos de su contemplación, y nadie lo hace.

[7] Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, 3.

[8] Cfr. más arriba.

[9] Tadeusz Dajczer, Meditaciones sobre la fe, Madrid: San Pablo, 1994, pp. 241-242.

AQUÍ LES DEJAMOS EL ENLACE PARA QUIENES QUIERAN UNA VERSIÓN DESCARGABLE DE MAQUINA DE MARAVILLAS. CLICK EN LA IMAGEN:

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Miguel Ruiz Tintoré – miguelruiztintore@gmail.com

Mayo, una oración a María cada día. 11/05 – El Santo Rosario (Primera parte)

Mayo, una oración a María cada día. 11/05 – El Santo Rosario (Primera parte)

¿CÓMO SE REZA EL SANTO ROSARIO?

Muchas veces nos preguntan cómo rezar el Santo Rosario. Dedicaremos dos días a esta oración que debe ser el bastión de lucha con el cual defendernos siempre, debe ser el lazo de amor que nos sujete a Nuestra Madre para nunca apartarnos de Dios, deber ser consolación en las angustias, y celebración de acción de gracias en nuestras alegrías.

Por eso hoy, esta primera parte estará dedicada a quienes no saben rezarlo. Hablaremos de lo que es necesario saber para aprender a rezar el Santo Rosario. Puede parecerte complicado al principio, pero no lo es.

Esta es una de las oraciones centrales del cristiano. Te animamos a que te animes.

EL SANTO ROSARIO

MODO DE REZARLO

Te explicaremos una versión sencilla para empezar. Luego de practicarlo ya con insistencia verás que se pueden incorporar otras oraciones y meditaciones, pero para empezar con esto estará muy bien.

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1

Nos hacemos la Señal de la Cruz mientras decimos: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. Y pedimos perdón por nuestros pecados con un ‘acto de contrición’. Dios conoce nuestro corazón, pide perdón por lo que te acuerdes y por lo que no, que Dios te conoce y ya sabe tus culpas. Nosotros pondremos aquí una de las oraciones más conocidas para pedir perdón:

PÉSAME:

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;  pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

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2

COMENZAMOS DESDE LA MEDALLA CENTRAL, LA “COLITA” DEL ROSARIO LA DEJAREMOS PARA EL FINAL.  Aunque hay quienes parten rezando desde la Cruz, que tambien es correcto, nosotros partiremos, por ser que estas aprendiendo, desde esta medalla, tal como está en la imagen que te mostramos.

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MENCIONAMOS 1 MISTERIO Y REZAMOS 1 PADRE NUESTRO: al comenzar y en cada cuenta grande, mencionamos un misterio y rezamos el Padre Nuestro. Son cinco en total:

ANTES DE REZAR CADA UNO DE LOS 5 PADRENUESTROS, MENCIONAMOS EL MISTERIO CORRESPONDIENTE: Hay 4 clases de misterios, los Gozosos, para los lunes y sábados; los Dolorosos, para los martes y viernes; los Gloriosos, para los miércoles y domingos; y los Luminosos que se rezan los Jueves:

Supongamos que hoy es Lunes, y tocan para hoy los Misterios Gozosos:

1er misterio: el anuncio del Ángel a María y la Encarnación del Verbo de Dios.

2do misterio: La visita de María a su prima Santa Isabel

3er misterio: el nacimiento del Niño Jesús en el portal de Belén

4to misterio: la presentación del Niño Jesus en el templo y la purificación de María.

5to misterio: Jesus es perdido y hallado en el templo entre los doctores de la ley.

Entonces, como dijimos que por ejemplo hoy sea lunes, antes del Primer Padrenuestro corresponde decir: “en el primer misterio recordamos el anuncio del Angel a María”. Y luego rezamos el primer Padre Nuestro. Debajo te dejaremos algunos enlaces para ayudarte con esto.

PADRE NUESTRO: 

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

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3

REZAMOS 10 AVEMARÍAS: las cuentas chicas están dedicadas para el Ave María. Diez cada vez.

AVE MARIA:

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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4

GLORIA: Hemos mencionado 1er misterio, hemos rezado 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías y cerramos cada decena con un Gloria.

Sin título

GLORIA:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

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5

ALLÍ MISMO DONDE TERMINÓ EL GLORIA COMENZAMOS LA SEGUNDA DECENA: 

-2do misterio

-1 Padrenuestro

-10 Avemarías

-1 Gloria.

ASÍ HASTA COMPLETAR LAS 5 DECENAS.

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6

UNA VEZ QUE HAS DADO TODA LA VUELTA AL ROSARIO, LLEGANDO NUEVAMENTE A LA MEDALLA CENTRAL, PODEMOS TERMINAR EL ROSARIO DE MUCHAS MANERAS, CON ESA ‘COLITA’ CORTA QUE TE DECÍAMOS. 

Podemos solo rezar una Salve, podemos hacer Padrenuestro, 3 Ave María y Gloria, podemos rezar el Ángelus.

Por ahora estará bien, al menos es nuestra recomendación, por estar aprendiendo a rezarlo, que comiences aprendiendo la Salve:

SALVE:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

V.Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R.Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

TERMINAS HACIENDO NUEVAMENTE LA SEÑAL DE LA CRUZ, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Y COMO DIJIMOS TE DEJAMOS AQUÍ ALGUNOS ENLACES PARA QUE CONOZCAS LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO. 

ACI Prensa: https://www.aciprensa.com/Rosario/misterios.htm

Corazones.org: http://www.corazones.org/oraciones/oraciones_maria/rosario/rosario_misterios.htm

Catholic.net: http://www.rosario.catholic.net/index.php?id=5

CUALQUIER DUDA QUE TENGAS NO DUDES EN PREGUNTARNOS.

Mayo, una oración a María cada día. 01/05

Mayo, una oración a María cada día. 01/05

Mayo es el mes de María, y en su honor publicaremos cada día una oración. Comenzamos hoy por una que todos conocemos mucho:

Ave María

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte. Amén

El Avemaría es la oracion mariana que más conocemos los fieles. Es una oración sencilla, un saludo cariñoso a nuestra Madre del Cielo.
Recoge las mismas palabras del saludo del ángel en la Anunciación (Lucas 1, 28) y del saludo de Isabel (Lucas 1, 42), y después añade nuestra petición de intercesión confiada a su corazón amantísimo.
En el sigo XVI se añadió la frase final: “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Todo ello forma una riquísima oración llena de significado.
El Avemaría es una oración vocal, es decir, que se hace repitiendo palabras, recitando fórmulas, pero no por esto es menos intensa, menos personal. Podemos decir que el Avemaría y el Rosario son las dos grandes expresiones de la devoción cristiana a la Santísima Virgen.
En el Avemaría, descubrimos dos actitudes de la oración de la Iglesia centradas en la persona de Cristo y apoyadas en la singular cooperación de María a la acción del Espíritu Santo (C.I.C. 2675). La primera actitud es la de unirse al agradecimiento de la Santísima Virgen por los beneficios recibidos de Dios (“llena eres de gracia”, “el Señor es contigo”, “bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”) y la segunda es el confiar a María Santísima nuestra oración uniéndola a la suya (“ruega por nosotros, pecadores”).

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Para explicar esta oración es muy útil seguir los números 2676 y 2677 del Catecismo de la Iglesia Católica. En la primera parte de la oración se recoge el saludo del ángel, del enviado del Señor. Es una alabanza en la que usamos las mismas palabras del embajador de Dios. Es Dios mismo quien, por mediación de su ángel, saluda a María. Nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava y a alegrarnos con el gozo que Dios encuentra en ella. “Llena eres de gracia, el Señor es contigo”: Las dos palabras del saludo del ángel se aclaran mutuamente. María es la llena de gracia porque el Señor está con ella. La gracia de la que está colmada es la presencia de Aquél que es la fuente de toda gracia. María, en quien va a habitar el Señor, es en persona la hija de Sión, el Arca de la Alianza, el lugar donde reside la Gloria del Señor: ella es “la morada de Dios entre los hombres” (Apocalipsis 21, 3). “Llena de gracia”, se ha dado toda al que viene a habitar en ella y al que ella entregará al mundo.

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A continuación, en el Avemaría se añade el saludo de Santa Isabel: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. Isabel dice estas palabras llena del Espíritu Santo (Cf Lucas 1, 41), y así se convierte en la primera persona dentro de la larga serie de las generaciones que llaman y llamarán bienaventurada a María (Cf Lucas 1, 48): “Bienaventurada la que ha creído…” (Lucas 1, 45); María es “bendita entre todas las mujeres” porque ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor. Abraham, por su fe, se convirtió en bendición para todas las “naciones de la tierra” (Génesis 12, 3).
Por su fe, María vino a ser la madre de los creyentes, gracias a la cual todas las naciones de la tierra reciben a Aquél que es la bendición misma de Dios: “Jesús el fruto bendito de tu vientre”. El Papa Juan Pablo II nos explica muy bien el contenido de este saludo de Isabel a su prima en el número 12 de la Carta Encíclica Redemptoris Mater:
Después, el Avemaría continúa con nuestra petición: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros…” Con Isabel, nos maravillamos y decimos: “¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lucas 1 ,43). María nos entrega a Jesús, su Hijo, que muere por nosotros y por nuestra salvación en la cruz y, desde esa misma cruz, Jesucristo nos da a María como Madre nuestra (Cf Juan 19, 26- 28); María es madre de Dios y madre nuestra, y por eso podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones, porque sabemos que Dios no le va a negar nada (Cf Juan 2, 3-5) y al mismo tiempo confiamos en que tampoco nos lo va a negar a nosotros si es para nuestro bien.

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María Santísima reza por nosotros como ella oró por sí misma: “Hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: “Haced lo que Él os diga” (Cf Juan 2, 5). “Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la “Madre de la Misericordia”, a la Toda Santa.
Nos ponemos en sus manos “ahora”, en el hoy de nuestras vidas. Y nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, “la hora de nuestra muerte”. Que esté presente en esa hora, como estuvo en la muerte de su Hijo al pie de la cruz y que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como madre nuestra para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso, a nuestra felicidad eterna en el pleno y eterno amor de Dios.
(Fuente: http://www.mariologia.org/reflexiones/libros34.pdf)