Campaña Anti-PAPA en Argentina

Campaña Anti-PAPA en Argentina

Ya habia hablado en ocasiones anteriores sobre la campaña anti Francisco de los medios laicistas en Argentina. No pierden oportunidad de enredar a Francisco en cuanto caso de corrupción encuentran.

Y ya escucho algunas voces “pero se saca foto con todos los corruptos”. Y de inmediato apelo al pasaje del evangelio, donde Jesus no se rinde ante Mateo, empeñado en ser un corrupto vende patria. Jesus no perdió la esperanza y fue por él, y así es como hoy tenemos el Evangelio segun San Mateo. ¿Acaso ser cristiano no se trata de imitar a Jesus en todo? ¿Acaso no debe el Santo Padre hacer lo mismo?

La gran misión de la Iglesia es SALVAR ALMAS. Pero quien no está con Dios, no puede hacer una lectura evangélica de las obras del Santo Padre. ¡Si Jesus no vino por los sanos, sino por los enfermos! Y quien más enfermo del alma que un político corrupto.

Sin embargo desde el enfoque laicista argentino todo tiene lectura política. Toda obra, gesto, palabra, o silencio del Santo Padre sera tomado como un acto de agresividad contra el gobierno actual por los medios laicistas, como una simpatía con el kirchnerismo.

Pero eso no es todo. La oposición se sirve bien de la situación. Ahora son los rescatadores y grandes defensores del Papa. ¿En defensa de la Buena Noticia? No, tambien por intereses políticos. ¿Se supone que porque Francisco “los quiere más”, ellos son mejores?”.

De ambos bandos, realmente no se de quien compadecerme más. Realmente siento una profunda tristeza porque en su descomunal ceguera de ambición no se permiten ver la VERDAD. La belleza de toda la obra que el Santo Padre esta realizando.

Podría dar muchas razones y pruebas con las cuales comprobar sobradamente que el Papa no hace política. Pero no serviría de nada. Estas personas tienen fines muy claros, les molesta la protección hacia los más pobres, y ademas, sujetos a leyes e intereses laicistas de ideología de genero que nos quieren imponer en el país. Pero que seamos el país del Papa es un gran obstaculo para ello. Hay que ponernos a Francisco en contra o todos sus planes se verán frustrados.

Sumado a esto tenemos el escándalo en el convento, donde un político corrupto no tuvo mejor idea que arrojar sobre el tapial nada menos que nueve millones de dolares para esconderlos de la justicia. No creo que sea un hecho casual. En realidad están dando sobradas muestras de una conexión muy cercana de alguien de la Iglesia con estos personajes. Aunque no esta claro. Y no seremos ingenuos. Cabe ampliamente la posibilidad de una asociación interesada.

No podemos acusar a nadie con conjeturas y sin pruebas, pero tampoco podemos negar que cabe la posibilidad de un caso de corrupción en la Iglesia. Ocultar nuestros problemas como familia nunca nos ha resultado constructivo, de hecho todavía lo estamos pagando. Y mantenernos unidos como familia depende de que podamos hablar abiertamente poniendo nuestros problemas sobre la mesa, y que como familia podamos enfrentarlos y resolverlos. Yo no voy a ser menos católica ni voy a amar menos a mi Iglesia por alguien que se equivoco muy feo. Si es que ese es el caso.

Pero aún si ese fuera el caso, cito a Jesus:

Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. Lc. 6, 29-30.

¿O qué? Nos gusta ser católicos, pero cuando las papas queman nos olvidamos todita la letra del Evangelio? Si fuera el caso de corrupción en el convento, no seria lo más cristiano rezar por la Iglesia, por esta diócesis que esta acusando muy fuerte este impacto, por la salvación de las almas de quienes estén implicados? Y perdonar…

Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. Mt. 6, 12

A todos ustedes hermanos míos, los que traban esta campaña contra el Papa, los de un bando y los del otro, les digo una sola cosa. El Espíritu Santo en persona cuida las espaldas del Santo Padre. Quien decide apartarse de la Iglesia por rumores de noticieros corruptos será que no tiene tanto amor por Dios y su Santa Iglesia. Porque el Espíritu Santo nos habla a todos los cristianos y nos dice lo que ya dijo Jesus hace más de dos mil años:

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” Mt. 16, 18.

Quien tiene verdadero amor por el Señor, por la Eucaristía y por nuestra Santa Madre Iglesia sabe que estas persecuciones son normales, y que todo debe ser filtrado por la oración antes de emitir juicios indebidos y perjudiciales para la salud de nuestras propias almas. Amigos no se dejen envenenar por la manipulación de los intereses de gente muy perdida y alejada de Dios.

Si nosotros, los mismísimos miembros de la Iglesia, con los groseros pecados que cometemos a diario, no hemos podido destruirla, mucho menos los de afuera. Y muy por el contrario, esto me recuerda otro conocido dicho:

“Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”

Les adjunto dos notas que vienen al caso. Paradójicamente la segunda es de uno de los medios que más le pega al Santo Padre:

Los curas villeros celebrarán una misa en desagravio del Papa

http://www.valoresreligiosos.com.ar/Noticias/los-curas-villeros-celebraran-una-misa-en-desagravio-del-papa-7406

Denuncian una brutal campaña contra el papa Francisco

http://www.infobae.com/politica/2016/06/29/denuncian-que-el-papa-francisco-es-victima-de-una-campana-brutal/

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Las perlas del Cura Miguel (81)

Las perlas del Cura Miguel (81)

Hemos querido a partir de hoy publicar los enlaces a las “Perlas para mis amigos” del Pro. Miguel Ruiz Tintoré, pidiendo al Señor nos ilumine en la reflexión y meditación de las palabras de santos muy santos que el Cura Miguel nos ilustra de forma tan bella. 

En cada imagen encontrarán los enlace a las tres perlas, acompañados del “Discursito”. Aquí van..


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Queridos amigos:

En tanto no os veo para compartir unos orondos pinchos de morcilla reventona -que no sabéis lo que os perdéis-, sustituyo la tal morcilla por tres perlucas, pero ya sabéis: tengo que soltaros el discursito, que si no, no soy persona. Allá va, como el caballo de copas.

PRIMERA PERLA. Dios es Dios. De consiguiente, cualquier pecado -cualquiera, de la gravedad que sea- es como una gota en comparación con el océano de misericordia que ocupa el pecho de Dios. ¿Y la blasfemia contra el Espíritu Santo, de la que dice Jesús que no se perdonará (Mt 12,31)? También se perdonará, porque si tomamos en serio las palabras y el contexto, se refiere a lo que precisamente San Juan Pablo llama “falta de prontitud en la conversión y en la penitencia, es decir, su perdurar en la obstinación”.

¿Os viene bien un cuentecito? Un caballero cometió el pecado horrendo de matar a su hijo. Acudió temblando al confesor, que le dijo: “Obtendrás tu perdón el día que llenes este cáliz”, y le entregó uno. El penitente corrió desalado al pozo, pero comprobó asombrado que, por más agua que metía, el cáliz no se llenaba; corrió a una fuente, y descubrió que, por más agua que recogía, el cáliz seguía seco; recorrió con delirio ríos, lagos, mares… y terminó por sentarse y por echarse a llorar en soledad. Y narran las sabias consejas de mi lugar que las lágrimas del caballero, sin que este se diese cuenta, fueron cayendo dentro del cáliz. Cuando el pecador se dio cuenta, el cáliz estaba lleno, y él se supo perdonado por Dios. La moraleja, la sacáis vosotros.

SEGUNDA PERLA. La castidad que nos enseña la Iglesia no es un “no a todo”, sino un “cómo” para todo, de acuerdo con la naturaleza de las cosas y de los estados de las personas. Como escribió Jean Soulairol, toda la moral sexual de la Iglesia se resumiría en unas palabras: “Ninguna licencia contra el amor”. Y en el matrimonio no vale todo. Porque es el amor el que queda dañado (bombardeado) cuando la ley de la selva se implanta entre dos. Entonces los esposos se sienten cómplices, se saben cómplices, porque son justamente cómplices.

Y fijaos en que San Josemaría habla de “el bien divino de la sexualidad”. Igualmente, la Congregación para la Doctrina de la Fe declaró que “el orden moral de la sexualidad comporta para la vida humana valores tan elevados, que toda violación directa de este orden es objetivamente grave” (decl. Persona humana, del 29-XII-1975). Si es pecado, es pecado grave. Si no es pecado grave, pudo ser una tentación -ocurre sobre todo en el ámbito de los pensamientos que uno erróneamente cree que ha consentido- (y en esos casos, ¡que se confiese el diablo…!); existe también el peligro de engañarse a uno mismo cuando realmente hay pecado.

Pero lo que quería subrayar con garra de oso es que  la sexualidad es para nosotros un “bien divino” que “comporta valores tan elevados”. Tengo que suponer que no hay confesión religiosa ninguna que reverencie más los valores ínsitos en la sexualidad de lo que los reverencia la Iglesia católica.

TERCERA PERLA. Os recito un poema sobre la Anunciación, con dibujitos, música y todo, que me ha puesto Elisa, que no hay más que pedir. ¿Por qué Dios escogió a María? No sé si es muy fácil, muy misterioso o las dos cosas. La escogió porque la creó para escogerla. Más que eso. “En el principio era el Verbo” (Jn 1,1), y Dios, que sabía todo lo que iba a pasar con los hombres, tenía decretada la Encarnación del Verbo; pero juntamente con Este estaba decretada la función de la madre y compañera de Redención. Y un buen día Dios creó a María -María nace de Joaquín y Ana-. Y Dios la hizo hermosa para escogérsela, y luego se la escogió porque la vio hermosa… Y dice San Bernardo que, en la Anunciación, “la encontró la gracia llena de gracia”. Y -añado yo-, por la gracia de Dios y la correspondencia de María a la gracia, pudo ella ser hecha madre de Dios, que implicaba automáticamente ser madre de nosotros. De usted, por ejemplo.

Hoy hemos hablado de hermosuras: la del perdón de Dios, la de la sexualidad, la de Dios cuando se enamora de una niña. ¿De qué podemos hablar, si somos cristianos?

Gracias, pues, a Elisa. Y gracias a Joni.

Miguel Ruiz Tintoré, sacerdote,
monaguillo de la Virgen

Sobre la oración. Relacionarse con el Padre.

Sobre la oración. Relacionarse con el Padre.

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Cuántas páginas harían falta para hablar sobre oración. De hecho Santa Teresa de Jesús se tomó la vida para hablar de ella. Tantos santos y doctores de la Iglesia han dicho tantas cosas como posible sea deducir sobre este tema, en función de la experiencia personal con la oración.

Y es que es eso: “Tratar de amistad con aquel que sabemos, nos ama”. Y si hablamos de amistad, bueno, cada persona es un mundo, con historias personales buenas o malas, con dones propios y tratos más cercanos o distantes, con culturas diferentes. Y cada cual tiene su manera única y particular de comunicarse y de establecer vínculos con un otro. Por ello cada relación de amistad es única y diferente de las demás. Y si llevamos esto a la amistad con Dios, que es inmutable, pero nosotros tan variables, la oración, es decir ese trato personal con Dios siempre será único y particular con cada ser creado.

Dios, al darnos la libertad (para alabarlo, para eso fuimos creados), en su infinita sabiduría ha querido que cada persona sea diferente de la otra, y en esa diferenciación, en esa particularidad que cada uno posee, se termine formando un abanico de alabanzas de múltiples formas y sonidos, gestos, colores y devociones. No somos clones, no somos máquinas, somos sus hijos, y cada hijo tiene una forma distinta de relacionarse con su Padre. Una forma distinta de besarlo, de abrazarlo, una confianza más cercana o más discreta y prudente, tiempos diferentes, apasionamientos diferentes.

Y Dios, que conoce a cada hijo suyo como buen Padre que es, sabe de estas diferencias, de estos tratos particulares, aunque siempre este buscando que este lazo se estreche, sea más sólido y estable. Y sabe por qué camino conducirnos a nosotros, sus hijos, para llegar al lazo perfecto con Él.

“Amar a Dios por sobe todas las cosas”

El primer mandamiento no está en primer lugar porque sí. Es la esencia de la vida misma. Para eso fuimos creados. Y esa es la llave de la plenitud y la felicidad. En ese especialísimo trato de amor con el Padre se nutren y encuentran vida todas nuestras otras relaciones con el resto de los vivientes y con el resto de la creación.

Como nos cuesta entender esto. Creemos que por amar a Dios por encima de todo, amaremos menos a nuestros hijos, padres, hermanos o lo que fuere. Es todo lo contrario. En la virtud de privilegiar este amor al Padre de los cielos se incrementan, purifican, solidifican todas nuestras otras relaciones.

Podría recomendarles muchos libros en este momento. Pero si no nace en el corazón esta necesidad, este querer tener una relación personal con Dios, nuestro Padre, el resto serán palabras que se las lleve el viento. Los que escribieron esas palabras primero entendieron esto. Y luego del corazón surgieron estas palabras como consecuencia lógica del trato personal con el Padre.

¡Es tan bello nuestro Padre! No se priven de una relación con Él. Nadie diga no puedo. El amor no se siente de golpe, el amor se construye.

En el nombre de la libertad… los “libertadores”.

En el nombre de la libertad… los “libertadores”.

Siempre fue así. Es difícil determinar quien acuñó el término en el sentido que hoy le brindamos “tan generosamente” a este término tan demasiado grande para ser definido por los hombres.

Pero siempre fue así. Siempre que el hombre, siempre que una persona con dotes de líder, con la salvedad de excepciones extraordinariamente honestas, o siempre que ideologías quisieron definir e imponer la libertad, sujetando su definición a sus propios pareceres, los pueblos terminaron -terminamos- en sangre, en muerte, en sometimiento, en prohibiciones a las libertades individuales.

Me viene a la mente la Revolución Francesa, “libertad, igualdad, fraternidad”. Uff… que mal terminó aquello… La revolución del comunismo, en busca de “equidades”. Tantos estallidos sociales sin ideologías, o con ideologías en construcción como las actuales. Todo termina en represiones, enfrentamientos y divisiones. Entiendo que todos estos estallidos tuvieron responsables de múltiples sectores. Personas sofocadas bajo el yugo económico de los poderosos, bajo el yugo de la indiferencia más radical, donde las mayorías muchas veces existieron, y existen, solo al servicio de que los poderosos vivan como viven.

Pero la libertad, ¿exige la imposición de una ideología? Puedo entender que exija enfrentamientos. Cuando alguien no escucha al que sufre, el que sufre llevado al límite grita. No debería ser así, los indiferentes no tendrían que ser tan cruelmente indiferentes. Pero así somos. Y alguien tiene que poner un límite.

Pero ¿hay derecho a que en el nombre de la libertad nos repriman lo que sentimos o lo que pensamos solo porque alguien cree que lo piensa en la soledad con su almohada es mejor?

Les digo lo que pienso. Occidente ha dejado de creer en la libertad. Estamos manejados por los intereses de personas que se valen de mentiras para alcanzar el poder. Y siguen haciendo estragos con los más vulnerables. Y combaten lo que les resulta un verdadero peligro: la libertad de espíritu.

Los poderosos tienen miedo de nuestra fe inquebrantable. Tienen miedo del Evangelio, que dice que sufrir, que morir en la cruz es ganancia. No pueden con Jesús. No pueden con la Palabra y eso los vuelve locos. Porque no pueden con el concepto de libertad de Jesús. Todas las ideologías que reprimieron en nombre de la libertad combatieron la Iglesia Católica. Por eso nuestra fe debe ser radical. Nuestra palabra tiene que ser la de Cristo. Y nuestra esperanza el cielo. Porque la verdadera libertad es Cristo.

Tuvo Dios que bajar a la tierra para darnos la definición real de libertad. Una libertad que nos permite ser libres aún en estado de esclavitud. Una libertad basada en la humildad y la mansedumbre, en el desapego, en la caridad y en la responsabilidad. Pero sobre todo en el amor. Amor libre de todo interés, libre del apego a las propias ideologías, libre de la esclavitud del dinero, libre de las posesiones o posiciones. Para definir la libertad es necesario primero comprender plenamente el concepto de Amor. Ese… es otro tema.

¡Cristo reina!

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Cartas a mis hijos – 04/12/2015

Cartas a mis hijos – 04/12/2015

4 de Diciembre de 2015

Queridas hijas:

Les escribo después de tanto tiempo… después de haber pasado tantas cosas juntas…

La vida nos lleva por un torbellino de complicaciones, problemas, peleas, luchas, alegrías, y pruebas, a tal velocidad, que no te da tiempo a digerir una, que ya te viene otra.

¿Crecimos mientras tanto? Eso espero… Solo sé que estamos a prueba en todo momento y no podemos, ni debemos escapar. ¿Cual sería el sentido de nuestra vida si lo hiciéramos?

Buscamos en todo momento, rodearnos de gente que nos haga felices, y sin embargo encontramos sufrimiento, injusticia, desamor y egoísmo. Así esta el mundo hijas…

¿Debemos alejarnos? ¿Nos sumergimos en ese mundo de diversión y crueldad?

A menudo me dicen… ¡¡¡¡pero tus hijas deben vivir la vida!!!! Y yo no contesto nada…

¿Ustedes que piensan?

¿Saben qué? ¡Yo lo hice! ¡Y sí que me divertí!

Pero el Señor no me perdió de vista. ¡Y yo pensaba que me podía escapar! ¡Que tonta!

Y como un caballito que va tras una manzana, el Señor me guió a la Iglesia. No recuerdo como, pero me encontré en misa rodeada de cientos de personas, ¡dándome la bienvenida! ¡¡Fue increíble!! El AMOR de Dios me invadió por completo y ya no pude vivir sin él.

Y pasando de comunidad en comunidad, me encontré con vos, mi pequeñita, mi Hermosa Georgi, y le diste sentido a mi vida. Y tampoco pude ya vivir sin vos.

¡Que difícil fueron los primeros tiempos! Pero ganó el amor entre nosotras. Y sin saberlo, esta chica perdida se encontró cumpliendo la santa misión que le fue encomendada, la de ser mamá. Y pidiendo consejo todo el tiempo a nuestra hermosa Madre María, fui a prendiendo a ser mamá.

Cualquier duda que tenga una madre, con respecto a sus hijos, siempre tiene el más maravilloso ejemplo de María, y es difícil equivocarse.

Ah, pero su ejemplo no tiene que ver con los tiempos actuales” me dicen y yo pienso: Observen a los chicos de un salón de clases y van a saber cuál es mi hija.

Hablan de valores… pero miran programas de TV, donde se defiende y justifica la desvalorización del ser, donde se defiende y se justifica el pecado abiertamente, donde se defiende y se justifica la superficialidad y el materialismo, burlándose de la espiritualidad de cualquier persona que quiera confesarla.

Hablan de valores… y envían las respuestas de un examen a sus hijos por mensaje de celular, en lugar de incentivarlos a estudiar y superarse.

Hablan de valores… y permiten que sus hijos e hijas, de 10, 11 o 12 años, deambulen por la calle, con la excusa de que deben tener vida social, exponiéndolos a cualquier peligro.

Hablan de valores… y permiten a sus hijos cualquier tipo de insultos y respuestas agresivas, olvidando que el respeto comienza en casa, en la familia, no solo de padre a hijo y viceversa, sino también de hermano a hermano.

Hablan de valores… y yo les contestaría… hay mucho que trabajar

Pero aquí es donde me detengo a pensar y preguntarle a nuestra Madre… ¿Tú que harías Mi Señora? Observo su imagen un rato, espero… Y siento que me dice

Derrama mi bendición sobre todos aquellos que no encuentran el camino al Señor, porque El los ama, son sus ovejas perdidas, y nunca dejará de buscarlas”

Y tenemos la enorme gracia de tenerlo a cada momento, y no le bastó esto, sino que nos dio una maravillosa Madre y a su propio hijo, para salvarnos.

¡Que afortunadas somos hija mía! Porque no le alcanza con todo lo que nos da, sino que te envió tres hermanos que llenan nuestro corazón… Ya no puedo pensar mi vida sin ustedes.

Y aunque el sufrimiento me ha acompañado últimamente, por diferentes motivos, no me impide seguir el camino del Señor. Porque si me desviara solo un poco, estaría perdida nuevamente.

No permitan, niñas mías, que nada les haga tomar un camino que no es el del Señor, ni siquiera el más grande de los sufrimientos, porque se sumergirían en la más profunda oscuridad.

Que el Señor las ame siempre, que las palabras de nuestro señor Jesucristo, guíen sus pasos, que nuestra Madre sea siempre su consejera y mediadora, y que los Ángeles del Señor las protejan siempre.

¡Y por sobre todas las cosas, que Ustedes sean luz en el camino de muchos hermanos!

Las amo.

MAMA

Sin título

¿Le digo a mi padre que se está muriendo?

¿Le digo a mi padre que se está muriendo?

Qué difícil es cuando sabemos que lo que vamos a hacer es lo correcto, pero que duele tanto.

Llevábamos casi una semana de hospitalización. No sé cuantos estudios le hicieron. Pero como sufrió, pobre padre mio, esos dias tan eternos que pasamos en el hospital. Aún a sus 76 años era un hombre muy fuerte. A pesar de la diabetes y de su ceguera consecuente de la misma enfermedad que padecía, en ningún momento dio señales de cáncer. Hasta que finalmente vino la tomografía. Tumor primario en el riñón, con metástasis en hígado, pulmón y próstata. Un balde de agua helada… Sabíamos que algo definitivamente no andaba bien, pero no esperábamos eso. Él no había dado señal de tanto. El oncólogo dio inmediatamente su veredicto. “Ni siquiera lo toco. Tratamiento paliativo. No hay nada que hacer…”

La primera reacción es hablar en secreto, murmurando la palabrita en los pasillos, tratando de que no escuche nada. Inevitable, es algo instintivo. Y por supuesto lo supo toda la familia ni bien tuvimos los resultados. Él único que no lo sabía era él. Si le decía que se estaba muriendo, seguramente se iba a deprimir. Yo habia visto a mi padre ser tan valiente toda su vida… Me resistía a verlo entregado.

Pero los que tenemos la esperanza de la vida eterna sabemos que no es tan fácil como callarse y que se vaya de este mundo sin sacramentos. Había que decirle. Yo sabía en mi corazón que no debía ocultarle la verdad, ni mucho menos mentirle. Y tampoco quería, porque con él siempre tuve relación de honestidad por sobre todo.

Creo que el Señor me ayudó. No recuerdo muy bien como fue. Yo dije algo sobre tratamientos que ya no me acuerdo, pero camuflando la verdad tanto como podía. Y él, tan inteligente e intuitivo como siempre me dijo sin darme tiempo a nada: “pero qué, ¿me estoy muriendo?”

Tragué saliva como nunca. Y no lo dilaté más. Aunque no le dije la verdad enteramente : “y… esta vez está difícil papá”. Se quedó callado, mientras a mi se me partía el corazón. Creo que no pudo ser de mejor modo. Le dije sin decirle, comprendió el mensaje, pero a la vez conservó el espíritu de lucha hasta el final.

Unos días despues, ya en casa, hablé con mi director espiritual. Y me dijo algo que nunca me voy a olvidar, y que cada vez que puedo se lo digo a todos. Porque me abrió mucho los ojos y me parece de una importancia vital. Por eso es que estoy escribiendo esto.  Me dijo:

“El momento de la muerte es el más importante de nuestra vida. Es el momento en que sabemos que finalmente vamos a encontrarnos frente a Dios. Y tenemos que prepararnos. Vivimos la vida para llegar al fin a este momento. Por eso es que no hay que negarle a nadie esta verdad porque hay que darle la oportunidad de irse en condiciones. Porque sino lo privas a él de esta preparación que es importantísima. Una persona tiene que saber que se está muriendo para poder prepararse para este momento que es el más importante de nuestras vidas”. 

No fue muy largo. En un mes y medio, de durísima experiencia en mi pequeña casa, mi padre se dedicó a poner todo en orden. No solo lo económico. Llamó a todos los que quería y se despidió de ellos uno por uno, diciéndoles lo mucho que los quería y lo agradecido que estaba con ellos. Dio instrucciones precisas sobre todo lo que quería con respecto a nosotros, con respecto a sus bienes, a su entierro. Nada se le escapó.

El sacerdote vino a confesarlo, le dio la Unción de los enfermos con indulgencias plenarias. Y ni bien ido el cura, lo primero que dijo fue “bueno, ya estoy en paz con Dios y con la vida. Ahora sí, que me lleve cuando quiera. Ya estoy listo”.

Al día siguiente llegó la morfina. Y una semana despues, en medio de un sufrimiento tremendo, partía a la casa del Padre. Cuando se estaba yendo, mientras rezábamos en voz alta al lado suyo,  yo le decía “papá, no tengas miedo”. Y el me respondió “no no, no tengo miedo, solamente me duele”. Valiente, así era mi papá.

Murió en la madrugada del día de San Francisco de Asís. El rostro de terrible sufrimiento con el que dio su último suspiro, a medida que avanzaban las horas de velatorio pasó a ser de sonrisa y paz. Literalmente puedo decir que sonreía. Mi padre fue enterrado con un rostro de alegría suprema. Casi envidiable… No hace falta que explique ¿no?

Doy este testimonio con la esperanza que alcance a todos los que tienen a alguien en la misma condición, para que sepan la importancia de este momento, y de la importancia fundamental de que éste nos llegue con el alma en condiciones. Porque a quien vamos a ver es a Dios en persona. Hay que vestirse (revestirse) apropiadamente para el encuentro con el Rey de los Cielos, nuestro Creador.

En el día de los fieles difuntos, rezamos por todas las almas purgantes, y pedimos a nuestros seres queridos que ya están en la eternidad con Dios, que intercedan por nosotros para que este momento tan importante nos alcance a todos en la paz del Señor, como le tocó a mi papá.

Discurso del Papa Francisco en su visita al Congreso de los Estados Unidos de América

Lanza de Dios BLOG

Congreso de los Estados Unidos de América, Washington D.C.
Jueves 24 de septiembre de 2015

fran24092015_congresoSeñor Vicepresidente,
Señor Presidente,
Distinguidos Miembros del Congreso,
Queridos amigos:

Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en «la tierra de los libres y en la patria de los valientes». Me gustaría pensar que lo han hecho porque también yo soy un hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común.

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