La historia de San Expedito. Patrono de las causas justas y urgentes. 19 de abril.

La historia de San Expedito. Patrono de las causas justas y urgentes. 19 de abril.

viaje-de-fe-a-san-expedito-en-buenos_24599ca12a_3San Expedito es conocido en toda Europa y Asia menor. El santo habría sido armenio, y si bien se desconoce su lugar real de nacimiento, es probable que haya sido la localidad de Metilene, que es también en donde sufre su martirio. Otra posibilidad es que fuera oriundo de Roma, y enviado en misión militar a Metilene. Esta ciudad fue construida en el Siglo II por el emperador romano Trajano. Armenia fue una de las primeras regiones en recibir las enseñanzas de los apóstoles Judas Tadeo, Simón y Batoloméo, como así también un lugar de innumerables persecuciones a los cristianos. En este país se derramó la sangre de muchos mártires, entre ellos San Expedito y San Pantaleón.

San Expedito era contemporáneo de Santa Filomena y San Jorge y vivió a principios del siglo IV. Nuestro santo era un militar del Imperio Romano que tenía a su cargo toda una legión a las ordenes de Dioclesiano, emperador que años más tarde lo mandaría a matar. La Tradición cuenta que Expedito era jefe de la 12ª Legión Romana conocida como “Fulminante”, que estaba establecida en Metilene, sede de una de las provincias romanas da Armenia. Militar de carrera, tenía más de seis mil hombres a su cargo, y había recibido el estricto entrenamiento militar de las legiones del César, comprometido con la defensa del imperio y sus leyes. Se cree que su nombre deriva de “Expedici”, que era un tipo de formación militar romana ligera y veloz; seguramente nuestro santo se inició en una unidad de este tipo y de allí deriva su apellido.

Milagro en batalla

Las legiones eran poderosas unidades militares dispersas a lo largo y ancho del imperio, con unos siete mil soldados de infantería cada una y apoyadas también por caballería. Expedito estaba a cargo de la Legión ?Fulminante?, con el título de Tribuno, equivalente al rango de General de División. Las milicias romanas habían recibido de Diocleciano el decreto ordenando la persecución de los cristianos, que se oponían a profesar la fe politeísta oficial del imperio. La pena era la muerte, y en particular era la pena de flagelación y decapitación para los funcionarios del imperio, militares o civiles, que se convirtieran al cristianismo.

La legión de Expedito estaba basada en Armenia y tenía como misión principal luchar contra los pueblos bárbaros en la zona de Germania, esto es en Armenia y Turquía. Habían luchado durante mucho tiempo, bajo las órdenes de su general, pero habían agotado las provisiones de alimentos y agua en tierras que estaban infectadas de enemigos. Finalmente, enfrentaron una vez más la batalla sin tener las fuerzas para hacerlo. Expedito les habló, trató de levantar sus espíritus una vez más, pera nada logró esta vez. El enemigo estaba cada vez más cerca, y sin fuerzas, alimentos ni bebida, nada podía hacerse.

Los soldados romanos habían visto muchas veces lo que hacían los cristianos cuando enfrentaban la muerte que ellos mismos les prodigaban: elevaban sus brazos al cielo y pedían ayuda a su Dios. Y la leyenda decía que ese Dios muchas veces escuchaba sus pedidos y oficiaba milagros. Para sorpresa de Expedito, sus soldados, de uno en uno empezaron a elevar sus brazos al cielo y rogar a ese Dios único de los cristianos del que ellos habían escuchado hablar. Las tropas enemigas se sorprendieron porque nunca habían visto a una Legión Romana completa elevando sus brazos al cielo y rogando a Dios en pleno campo de batalla. Se detuvieron extasiados, sin comprender lo que ocurría. En ese momento el cielo se oscureció y precipitó un vendaval de viento y agua que cubrió a soldados y bestias, transformando el lugar en confusión. La Fulminante se recompuso y aprovechando la situación volvió a salir victoriosa de la batalla.

La conversión y muerte de Expedito

Muchos de los soldados de la legión se convirtieron al Cristianismo de inmediato, felices de haber testimoniado el Poder del Dios Único. Expedito no comprendía lo que ocurría, sin embargo su corazón estaba tocado por la fortaleza de ese Dios que se había acordado de sus hombres, y de él mismo. Su corazón sabía que Dios lo estaba llamando, pero su puesto en la milicia romana no era compatible con tal conversión, lo esperaba la muerte en caso de desafiar la autoridad del Emperador. Los hechos llegaron a los oídos de Dioclesiano, que preocupado envió ordenes para que se detenga esa revuelta militar, de soldados romanos convertidos al cristianismo.

Expedito dudó y dudó, postergó su decisión una y otra vez. Muchos de sus propios soldados se habían unido a Jesucristo, a la fe de los cristianos. Su corazón no se decidía entre los apegos a las glorias humanas, a su carrera militar, y el llamado que indudablemente recibía desde lo alto. Pero cierto día Expedito fue tocado por la Gracia de Dios y recibió la Luz Divina. Este episodio cambiaría para siempre su vida, convirtiéndose inmediatamente al cristianismo, cueste lo que cueste.

San Expedito -Hodie-Conmovido por los hechos vividos e inspirado por el Espíritu Santo, Expedito resuelve un día cambiar su vida y convertirse al cristianismo. Fue entonces que se le apareció el espíritu del mal en la forma de un cuervo. El cuervo le gritaba ¡cras…cras…!, palabra latina que quiere decir “mañana…mañana”. Esta decisión déjala para mañana, le decía el cuervo. ¡No tengas apuro! ¡Espera por tu conversión! Pero San Expedito reaccionó enérgicamente aplastando al cuervo con su pie derecho mientras exclamaba Hodie… Hodie… Hodie (que en latín significa Hoy… Hoy… Hoy…). ¡No dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré cristiano!

El circo romano había sido creado por el Emperador para demostrar el poder del Imperio, pero irónicamente había producido el efecto contrario, el de difundir el cristianismo más y más. Cuando Expedito se convirtió al Cristianismo comenzó a proteger a los mártires que eran devorados por los leones en el circo. Para Dioclesiano esto era inadmisible, un general a cargo de una Legión del Imperio se atrevía a desafiar su decreto Imperial. De inmediato se ordenó el arresto y el interrogatorio de Expedito y sus más cercanos soldados y amigos, todos convertidos a la fe de Cristo, por aquellos que hasta poco tiempo atrás eran sus compañeros de milicia.

El 19 de abril del año 303 de nuestra era, por orden del Emperador Diocleciano, nuestro santo fue sacrificado en Melitene, sede de una de las Provincias Romanas en Armenia junto con sus compañeros de milicia Caio, Galatas, Hermogenes, Aristonico y Rufo. La pena fue de flagelación (dando lugar al posible arrepentimiento del reo) y la decapitación. Su sangre regó aquellos primeros siglos de la Iglesia, junto a la de tantos otros mártires que comprendieron que Cristo mismo, en Su Cruz, tiene Su Trono en la celebración Eucarística legada en la noche del Jueves Santo.

La devoción a San Expedito se ha ido difundiendo especialmente en la época moderna. Se recogen noticias de su devoción hacia mediados del siglo XVII en Sicilia, especialmente, en las ciudades de Mesina y Arcireale, donde en 1781 fue declarado segundo patrono de la ciudad y patrono especial de comerciantes y navegantes, y también protector para obtener rápida solución a los problemas urgentes. En nuestros tiempos, infinidad de Iglesias tienen imágenes de nuestro santo, y rinden culto a su devoción.

san expeditoFuente: http://www.reinadelcielo.org/san-expedito-devocion-e-historia/

Anuncios
“La Divina Misericordia en mi alma” – Diario de Santa Faustina Kowalska

“La Divina Misericordia en mi alma” – Diario de Santa Faustina Kowalska

¿Queremos aprender sobre la Divina Misericordia?  ¡Acá los dejo con la experta!

Santa Faustina es apóstol de la Misericordia de Dios. Una persona pequeña. Pero de las pequeñas personas gigantescas. Santa amiga si la hay, a quien les aconsejo que acudan siempre pidiendo su poderosa intercesión. Amiga de los santos perfumes celestiales, siempre dispuesta a que un alma se salve. La Divina Misericordia se le hizo carne por la privilegiada convivencia cotidiana con el Señor de la Misericordia en persona.

Les dejo para descargar su diario, para que lo saboreen de a poco. Nútranse de esta fuente inagotable del amor del Señor.


Para descargar click en la imagen:

wordlogo-300x293


182254

Novena a San José

Novena a San José

Hoy, 10 de Marzo iniciamos la novena a nuestro querido San José, quien goza de especial privilegio en el cielo por el amor y cuidado que ha dado a la Sagrada Familia. Por su devoción de esposo casto y protector, y por su vocación de padre ejemplar, nos encomendamos a su poderosa intercesión, y a su amorosa protección.

¡San José, ruega por nosotros!

(Al final de la entrada encontrarán el documento descargable como siempre).


20120319155354414b4d

Oración Inicial de todos los días

Hacer la señal de la cruz.

Santísima Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas un solo Dios verdadero, en quien creo y espero y a quien amo con todo mi corazón. Te doy gracias por haber honrado sobre todos los santos a San José con la dignidad incomparable de padre adoptivo de Jesús, Hijo de Dios, y esposo verdadero de María, Madre de Dios. Ayúdame a honrarle y merecer su protección en vida y en la hora de la muerte.

San José patrón de la Iglesia, jefe de la Sagrada Familia, te elijo por padre y protector en todo peligro y en toda necesidad. Descubre a mi alma la pureza de tu corazón, tu santidad para que la imite y tu amor para agradecerte y corresponderte. Enséñame a orar, tu que eres maestro de oración y alcánzame de Jesús por María la gracia de vivir y morir santamente. Amén.

Día Primero: Fe de San José

La fe es una virtud sobrenatural que nos inclina a creer todo lo que Dios ha revelado y la Iglesia nos propone. Es la virtud sobre la que se apoyan todas las demás virtudes, pues sin ella no participamos de la vida de la gracia. San José creyó con una fe tan viva que sólo la Santísima Virgen pudo aventajarlo. Toda su vida fue verdaderamente una vida de fe, un acto continuo de fe.

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Oración Final de todos los días

¡ACUÉRDATE!

¡Acuérdate! Oh castísimo esposo de la Virgen María, dulce protector mío San José que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han invocado tu protección e implorado tu auxilio, haya quedado sin consuelo! Animado con esta confianza, vengo a tu presencia y me recomiendo fervorosamente a tu bondad. No desatiendas mis súplicas, oh padre adoptivo del Redentor, antes bien acógelas propicio y dígnate socorrerme con piedad. Amén.

—————————————————————

Día Segundo: Fervor de San José

El fervor es la prontitud de la voluntad en el servicio de Dios. San José, siervo bueno y fiel, siempre vivió y trabajó por hacer con perfección y diligencia la voluntad de Dios, aunque le ocasionara grandes sacrificios. Los que aman como San José están dispuestos a sacrificar todo cuanto el Señor les pida.

Día Tercero: Amor de San José al prójimo

El amor con que amamos a Dios y el amor con que amamos al prójimo es un solo amor: son dos ramas de una misma raíz porque si al prójimo no le amamos por Dios y con Dios no le amamos con amor verdadero.

El amor de San José a Dios es el mayor que se puede encontrar después de la Virgen María; su amor al prójimo, por tanto, es también el mayor después del de la reina del Cielo.

Día Cuarto: Prudencia de San José

La prudencia es al virtud que dirige todas las cosas a buen fin. Ninguna virtud obra sin que ella le ordene el modo y el tiempo en que debe hacerlo.La prudencia sirvió de guía a san José para llevar a cabo felizmente la misión del Señor de ser custodio de Jesús y esposo de María, a pesar de los grandes trabajos y contradicciones que halló a su paso.

Día Quinto: Fortaleza de San José

La fortaleza es una firmeza de ánimo, una presencia de espíritu, contra todos los males y contrariedades. La vida de San José, después de la de Jesús y María, fue la que mayores contradicciones experimentó; debía ser también varón fuerte. Belén, Nazaret, Egipto, demostraron el heroísmo de la fortaleza del Santo, que sufrió con constancia todos los dolores y trabajos de su vida.

Día Sexto: Pureza de San José

San José fue custodio de Cristo Jesús, y verdadero esposo de la más pura criatura, María Madre de Dios. San José apareció a los ojos de Dios adornado con tanta pureza que el Señor le confió sus más grandes tesoros. Con este ejemplo sublime de pureza. ¿No nos animaremos a ser puros en pensamientos, palabras y obras?

Día Séptimo: Pobreza de San José

Bienaventurados son los pobres de Cristo, que viven desprendidos de los bienes de este mundo y dan a sus hermanos aún de lo preciso. San José tenía ante sí el ejemplo de María y el ejemplo de Jesús, hijo de Dios, que para predicar el desprendimiento y amor a la pobreza se hizo pobre, teniendo por cuna un pesebre en su nacimiento. Vivió pobre San José y dio de su pobreza a los  más necesitados.

Día Octavo: Paciencia de San José

Es esta una virtud que nos hace sobrellevar con alegría y paz todos los males de la vida por amor de Dios. Es necesaria la paciencia para alcanzar el cielo; y no hay virtud de mas frecuente ejercicio desde que existe el pecado. En la vida de san José hubo muchas penas pero él padeció con paz, con alegría y completamente resignado a la voluntad de Dios.

Día Noveno: Conformidad de San José con la voluntad de Dios

Todos tenemos absoluta necesidad de esta santa virtud, pues con ella nuestra vida se hace un cielo y sin ella se vuelve un infierno. San José, modelo acabado de toas las virtudes, lo es especialmente de la conformidad con la voluntad de Dios. Toda su vida sembrada de alegrías y de penas, es escogido por Dios Padre para que hiciese sus veces en la Sagrada Familia, asociado a la suerte de Jesús y de María, practicó constantemente esta virtud.

CLICK EN LA IMAGEN PARA LA DESCARGA

wordlogo-300x293

San Francisco de Asís y el primer pesebre.

San Francisco de Asís y el primer pesebre.

nacimiento

Relato de San Buenaventura

Tres años antes de su muerte se dispuso Francisco a celebrar en el castro de Greccio, con la mayor solemnidad posible, la memoria del nacimiento del niño Jesús, a fin de excitar la devoción de los fieles.

Más para que dicha celebración no pudiera ser tachada de extraña novedad, pidió antes licencia al sumo pontífice; y, habiéndola obtenido, hizo preparar un pesebre con el heno correspondiente y mandó traer al lugar un buey y un asno.

Son convocados los hermanos, llega la gente, el bosque resuena de voces, y aquella noche bendita, esmaltada profusamente de claras luces y con sonoros conciertos de voces de alabanza, se convierte en esplendorosa y solemne.

El varón de Dios estaba lleno de piedad ante el pesebre, con los ojos arrasados en lágrimas y el corazón inundado de gozo. Se celebra sobre el mismo pesebre la misa solemne, en la que Francisco, levita de Cristo, canta el santo evangelio. Predica después al pueblo allí presente sobre el nacimiento del Rey pobre, y cuando quiere nombrarlo -transido de ternura y amor-, lo llama «Niño de Bethlehem».

Todo esto lo presenció un cabalAlero virtuoso y amante de la verdad: el señor Juan de Greccio, quien por su amor a Cristo había abandonado la milicia terrena y profesaba al varón de Dios una entrañable amistad. Aseguró este caballero haber visto dormido en el pesebre a un niño extraordinariamente hermoso, al que, estrechando entre sus brazos el bienaventurado padre Francisco, parecía querer despertarlo del sueño.

Dicha visión del devoto caballero es digna de crédito no sólo por la santidad del testigo, sino también porque ha sido comprobada y confirmada su veracidad por los milagros que siguieron. Porque el ejemplo de Francisco, contemplado por las gentes del mundo, es como un despertador de los corazones dormidos en la fe de Cristo, y el heno del pesebre, guardado por el pueblo, se convirtió en milagrosa medicina para los animales enfermos y en revulsivo eficaz para alejar otras clases de pestes. Así, el Señor glorificaba en todo a su siervo y con evidentes y admirables prodigios demostraba la eficacia de su santa oración.

FUENTE: http://www.religionenlibertad.com/meditando-la-navidad-san-buenaventura-32865.htm

Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

La Coronilla de la Divina Misericordia la dictó Jesús a Santa Faustina en Vilna (Lituania) entre el 13-14 de Septiembre del 1935, como súplica para aplacar la ira de Dios por los pecados del mundo.

“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides esta de acuerdo con mi voluntad(…) Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia, en la hora de la muerte los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta Coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia” (Diario 731,687).

“ Defenderé como Mi propia Gloria a cada alma que rece esta Coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca de un agonizante es rezada, se aplaca la ira Divina, y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa pasión de mi hijo” (811).

Al final encontraran el archivo descargable para imprimir.


CORONILLA  A LA  DIVINA MISERICORDIA

(se utiliza un rosario común de cinco decenas)

1-Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo

Credo:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. 
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo 
y nació de la Virgen Maria.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre. 
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, 
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, 
la resurrección de los muertos, 
y la vida eterna. Amén.

2-En las cuentas grandes correspondientes al Padre Nuestro (una vez) decir:

“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros
pecados y los del mundo entero.”

3-En las cuentas pequeñas correspondientes al Ave María (diez veces) decir:

“Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.”

4-Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres veces:

“Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros y del mundo entero.”

Oración final (opcional):     

“Oh Sangre y agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros,  en Ti confío.

 Se puede agregar como jaculatoria:

“María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia, en la vida y en la muerte amparanos gran Señora”

Jesus, en Vos confío.

Jesus, en Vos confío.

Jesus, en Vos confío.

(Rezarla preferentemente a las 3:00 pm. “La hora de La Misericordia”)


Para descargar la Coronilla, click AQUI

 


CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

29 de Septiembre – Fiesta de los Santos Arcángeles. Miguel, Gabriel y Rafael.

29 de Septiembre – Fiesta de los Santos Arcángeles. Miguel, Gabriel y Rafael.

¡Cuanto amor tiene la humanidad a los ángeles! Pues hoy vamos a honrar a sus príncipes, porque es la fiesta de los Santos Arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael. 

Esta fiesta se ha celebrado con gran solemnidad a fines de septiembre, desde el siglo sexto por lo menos. El Martirologio Romano afirma que en la festividad se celebra la dedicación de una Basílica en honor de San Miguel, a unos 10 kilómetros al norte de Roma. En el oriente, donde antaño se tenía al arcángel como protector de los enfermos (actualmente se le considera como Capitán de las legiones celestiales y Patrón de los soldados), la veneración a San Miguel es todavía más antigua.

Es muy frecuente hoy la creencia de que son más, que son siete. La doctrina de la Iglesia nos permite venerar a estos tres, pues son los únicos cuyos nombres figuran en las Sagradas Escrituras. San Rafael en persona le dice a Tobias que es uno de los siete que sirven delante de Dios (Tob 12, 15), pero nosotros conocemos el nombre de estos tres arcángeles y son quienes veneramos

Corre en estos tiempos muchos otros nombres de arcángeles falsos, que en realidad pertenecen a las nuevas corrientes de la Nueva Era. Pero la Iglesia solo reconoce lo que esté inscrito en la Biblia. Por lo tanto, en esta fiesta celebramos a estos tres gloriosos amigos nuestros, cuya suprema jerarquía les manda a regir sobre todo el mundo angélico.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. (CIC. 328 – 354)

Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello. Cristo “con todos sus ángeles”

Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen y más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación.

Desde la creación y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos, anunciando de lejos o de cerca, esa salvación y sirviendo al designio divino de su realización.


SAN MIGUEL ARCANGEL

Del hebreo “¿Quién como Dios?”.

San Miguel es el “principe de la milicia celestial; su nombre era el grito de guerra de los ángeles buenos en la batalla librada en el cielo en contra del enemigo y sus seguidores. Su nombre se encuentra cuatro veces en la Escritura:
1-  Daniel10,13-21: Gabriel le dice a Daniel, cuando él le pide a Dios que le permita a los judíos volver a Jerusalén: “El Ángel del Reino de Persia me ha hecho resistencia… pero Miguel, uno de los Primeros Príncipes, ha venido en mi ayuda… Nadie me presta ayuda para esto, excepto Miguel, vuestro Príncipe.”
2-  Daniel 12: el Ángel, hablando del fin del mundo y del Anticristo dice: “En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran Príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo.”
3-  En la carta de San Judas 1,9: “En cambio el arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, etc.” San Judas alude a la antigua tradición judía de una disputa entre San Miguel y Satanás sobre el cuerpo de Moisés, un relato de lo cual también se puede encontrar en el libro apócrifo de la asunción de Moisés (Orígenes, “De principiis”, III.2.2). San Miguel escondió la tumba de Moisés; sin embargo Satanás al destaparla, trató de seducir al pueblo judío al pecado del culto a los héroes.

4- Apocalipsis 12,7: “Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón.” San Juan habla del gran conflicto al final de los tiempos, que refleja también la batalla en el cielo al principio de los tiempos. De acuerdo a los Padres a menudo hay controversia sobre San Miguel en la Escritura donde no se menciona su nombre. Dicen que él era el querubín que estuvo en la puerta del paraíso, “para guardar el camino del árbol de la vida” (Gén. 3,24), el ángel a través de quien Dios publicó el Decálogo para su pueblo escogido, el ángel que se puso en el camino para estorbarle a Balaam (Núm. 22,22 ss.), el ángel que puso en fuga al ejército de Senaquerib (2 Ry.19,35).

Según estos pasajes bíblicos, la tradición cristiana le da a San Miguel cuatro oficios:

• Pelear contra Satanás.

• Rescatar las almas de los fieles del poder del enemigo, especialmente a la hora de la muerte.

• Ser el campeón del pueblo de Dios: los judíos en la antigua Ley, los cristianos en el Nuevo Testamento; por lo tanto él era el patrón de la Iglesia, y de la orden de caballeros durante la Edad Media.

• Llamar de la tierra y traer las almas de los hombres a juicio.


SAN GABRIEL ARCANGEL

“Fortitudo Dei” (Fortaleza de Dios)

Se registran cuatro apariciones de Gabriel:

1- En Daniel 8: explica la visión del carnero y del macho cabrío como presagiando la destrucción del Imperio Persa por el Macedonio Alejandro Magno, y que posterior a su muerte el reino sería divido entre sus generales. De uno de ellos nacería Antioco Epifanio.

2- Daniel 10: luego de que Daniel había rezado por Israel , leemos que “aquél varón Gabriel. se me acercó en rápido vuelo” y le comunicó la misteriosa profecía de las “setenta semanas” de años que deben pasar antes de la venida de Cristo. En el capítulo x, no queda claro si es que el ángel es Gabriel o no, pero de cualquier manera podemos atribuirle la maravillosa descripción de los versículos 5 y 6.

3-Lucas 1, 11:  predice a Zacarías el nacimiento del Precursor,

4- Lucas 1, 26: anuncia a María que será la Madre de Nuestro Salvador.

Es el ángel de la Encarnación y del Consuelo, y en la tradición cristiana Gabriel es siempre el ángel de la misericordia mientras que Miguel es más bien el del juicio.

Como ha sido recalcado, Gabriel es mencionado sólo en dos oportunidades en el Nuevo Testamento, pero no es razonable suponer con la tradición cristiana que es él quien se apareció a San José y a los pastores, y también que fue él quien “fortaleció” a nuestro Señor en el jardín (cf. El himno para Laudes del 24 de Marzo). Gabriel es generalmente llamado sólo arcángel, pero la expresión usada por San Rafael, “yo soy el ángel Rafael, uno de los siete que asistimos delante del Señor” (Tob XII, 15) y las propias palabras de San Gabriel, “Yo soy Gabriel que asisto a la vista de Dios” (Lc, 1, 19), han llevado a algunos a pensar que estos ángeles deben pertenecer al mayor rango; pero esto se explica generalmente refiriéndose a su rango como el mayor de los mensajeros de Dios.


SAN RAFAEL ARCANGEL

El nombre de este arcángel (Raphael = “Medicina de Dios” o “Dios ha obrado la salud”) aparece solamente en el Libro de Tobías. Aquí aparece primero disfrazado en forma humana, como el viajero acompañante del hijo de Tobías, llamándose a si mismo “Azarías el hijo del gran Ananías”. La historia de esta travesía esta llena de aventuras, y en ella es visible la influencia protectora del ángel que se muestra de diferentes maneras, incluyendo la atadura “en el desierto del alto Egipto” del demonio quien previamente había matado a siete esposos de Sara, hija de Raquel, y que es pintorescamente relatada en Tobías 5-11.

 Luego del retorno y la curación de la ceguera de Tobías, Azarías se hace llamar “el ángel Rafael, uno de los siete que se paran ante el Señor” (Tob., xii, 15. Cf. Apoc., viii, 2). De estos siete “arcángeles” que aparecen en la angelología del Judaísmo post-exilio, solo tres, Gabriel, Miguel y Rafael son mencionados en las Escrituras canónicas. Figuran nombres de otros arcángeles en los libros apócrifos pero no se consideran dentro del Canon de la Iglesia.
 En cuanto a las funciones atribuidas a Rafael, tenemos un poco más que su declaración a Tobías, que cuando el último estuvo ocupado en su trabajo de misericordia y caridad, él (Rafael) ofreció sus plegarias al Señor, ya que él fue enviado por el Señor para curar a Tobías de su ceguera y para sacar a Sara, la esposa de su hijo, de las garras del demonio.
La categoría judía de los arcángeles es reconocida en el Nuevo Testamento pero solo Gabriel y Miguel son mencionados en nombre. Sin embargo, muchos comentadores identifican a Rafael con el “ángel del Señor” mencionado en Juan 5. Esta conjetura se basa en la importancia del nombre y en el rol de curación atribuido a Rafael en el Libro de Tobías.
Los himnos del Oficio llaman a su poder de curación y a su victoria sobre el demonio.

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, bendito y alabado seas por toda la eternidad. Que todos los ángeles y los hombres que has creado te adoren, te amen y te sirvan, Dios Santo, Dios Fuerte, Dios Inmortal.

Y tú, María, reina de los ángeles, medianera de todas las gracias, todopoderosa en tu oración, recibe bondadosamente la oración que les dirigimos a los arcángeles y hazla llegar hasta el Trono del Altísimo para que obtengamos gracia, salvación y auxilio. Amén.

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael ¡rueguen por nosotros!

00000000000


FUENTES:

ecWiki – Enciclopedia Catolica Online: http://ec.aciprensa.com/wiki/P%C3%A1gina_principal

AciPrensa: https://www.aciprensa.com/angeles/

Iglesia.org:http://www.iglesia.org/articulos/el-mas-alla/item/723-fiesta-de-san-miguel-san-gabriel-y-san-rafael-arc%C3%A1ngeles

Novena a San Francisco de Asis

Novena a San Francisco de Asis

Día 26 de Septiembre, comenzamos la Novena a San Francisco de Asís, en unión con nuestros queridos hermanos de la Capilla San Francisco de Asís, Barrio Parque Sakura, Exaltación de la Cruz. Les dejamos tambien la versión descargable al final de la página.

11898837_146879475649703_5596322588629005153_n

Virgen Peregrina del Barrio San José pedirá especialmente en este año:

-Por el Papa Francisco, por su pontificado y sus intenciones.

-Porque todos nos dejemos cautivar y cultivar por la humildad de San Francisco de Asís.

-Por todos lo pobres, en un sentido material y/o espiritual.

-También pediremos por el cuidado de nuestra “casa común” dañada por la negligencia y la malicia humana.


PRIMER DIA
-Hacemos la señal de la cruz y rezamos la Oración
-Oración Preparatoria
Oración Simple
Dios Padre de amor y misericordia,
que otorgaste a nuestro
Padre San Francisco de Asís,
la gracia de asemejarse a Cristo,
por la humildad y la pobreza,
por el amor y el servicio,
concédenos caminar tras sus huellas
Para que podamos seguir a tu Hijo Jesús
y entregarnos a ti con Amor Jubilosos. Amén
LECTURA DEL PRIMER DIA
Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Leyenda Mayor 5,7
Aunque Francisco animaba con todo su empeño a los hermanos a llevar una vida sobria, sin embargo, no era partidario de una severidad intransigente, es decir una vida sin misericordia. Prueba de ello es el siguiente hecho:
Cierta noche, un hermano – que hacía un ayuno severo – se sintió atormentado con un hambre tan terrible, que no podía hallar reposo alguno. Dándose cuenta Francisco del peligro que acechaba a su discípulo, llamó al hermano, le puso delante unos apetitosos platos de comida y – para evitarle toda posible vergüenza – comenzó él mismo a comer primero, invitándole dulcemente a hacer lo mismo.
Dejó de lado el hermano la vergüenza y tomó el alimento necesario, sintiéndose muy confortado, porque, gracias a la prudente acción del maestro, había no sólo superado el desvanecimiento corporal, sino también recibido un ejemplo de crecimiento espiritual.
A la mañana siguiente, Francisco convocó a sus hermanos y les refirió lo sucedido a la noche, añadiéndoles este prudente consejo: “Hermanos, que les sirva de ejemplo en este caso no tanto el alimento como la caridad”. Les enseñó además a guardar la discreción, como reguladora que es de las virtudes; pero no la discreción que sugiere la carne, sino la que enseñó Cristo, cuya vida santísima es un anticipado ejemplo de perfección.
ORACION SIMPLE
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, ponga yo amor;
que donde haya ofensa, ponga yo perdón;
que donde haya discordia, ponga yo unión;
que donde haya error, ponga yo verdad;
que donde haya duda, ponga yo fe;
que donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
que donde haya tinieblas, ponga yo luz;
que donde haya tristeza, alegría;
¡Oh Maestro!, que no busque yo tanto
ser consolado, como en consolar
ser comprendido, como comprender,
ser amado, como amar.
Porque dando, se recibe;
olvidando se encuentra;
perdonando, se alcanza el perdón;
y muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.
Rezamos un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Hacemos la señal de la cruz.

SEGUNDO DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Vida segunda según Celano Nro. 9
Francisco lleva alma de religioso bajo el traje seglar, y huyendo del público a lugares solitarios, es agraciado muchísimas veces con visitas del Espíritu Santo. Lo eleva y atrae aquella dulzura generosa que desde el principio experimentó tan plenamente; aquella que nunca más le faltó en toda la vida.
Cuando frecuenta lugares retirados, como más adecuados a la oración, el diablo se esfuerza con sugestiones malignas en separarlo de allí. Le trae a la imaginación la figura de una mujer de Asís con rostro y cuerpo desfigurado por la enfermedad, que causaba horror a cuantos la veían. Lo amenaza con hacerlo semejante a ella si no desiste de sus propósitos. Pero, confortado por el Señor, experimenta el gozo de la respuesta de salvación y de gracia: «Francisco -le dice Dios en espíritu-, lo que has amado carnal y vanamente, cámbialo ya por lo espiritual, y, tomando lo amargo por dulce, despréciate a ti mismo, si quieres conocerme, porque sólo a ese cambio saborearás lo que te digo». Y de pronto es invitado a obedecer el mandato de Dios y guiado a probar la verdad de lo sucedido.
Si de algunos -entre todos los seres enfermos e infortunados del mundo- se apartaba instintivamente con horror Francisco, era de los leprosos. Un día que paseaba a caballo por las cercanías de Asís le salió al paso uno. Y por más que le causara repugnancia y horror, para no faltar al mandato, a la palabra dada, saltando del caballo, corrió a besarlo. Y, al extenderle el leproso la mano en ademán de recibir algo, Francisco, besándosela, le dio dinero. Volvió a montar el caballo, miró luego a uno y otro lado, y, aunque era aquél un campo abierto sin estorbos a la vista, ya no vio al leproso.
Lleno de admiración y de gozo por lo sucedido, trata de repetir la misma acción unos días después. Se va al lugar donde moran los leprosos, y según va dando dinero a cada uno, le besan la mano y la boca.Así toma lo amargo por dulce y se prepara para realizar lo que le espera.
…Rezamos la Oración simple…

TERCER DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Leyenda de los Tres Compañeros Nro. 26
Como más tarde él mismo atestiguó, había aprendido, por revelación divina, este saludo: «El Señor te dé la paz». Por eso, en toda predicación suya iniciaba sus palabras con el saludo que anuncia de la paz.
Y es de admirar – sin reconocer en ello un milagro- que antes de su conversión había tenido un precursor, que para anunciar la paz solía ir con frecuencia por Asís saludando de esta forma: «Paz y bien, paz y bien». Se creyó firmemente que así como Juan anunció a Cristo, y desapareció al empezar Cristo a predicar; de igual manera este precursor, como otro Juan, precedió al bienaventurado Francisco en el anuncio de la paz y no volvió a aparecer cuando éste estuvo ya presente.
Dotado Francisco del espíritu de los profetas, en cuanto desapareció su antecesor, comenzó a anunciar la paz, a predicar la salvación; y muchos que habían permanecido enemistados con Cristo y alejados del camino de la salvación, se unían en verdadera alianza de paz por sus exhortaciones.
…Rezamos la Oración simple…

CUARTO DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Leyenda de los Tres Compañeros Nro. 58
Manifestaba también a los hermanos que no juzgaran a nadie, ni despreciaran a los que viven con regalo y se visten con lujo y vanidad (2 R 2,17), porque Dios es Señor nuestro y de ellos, y los puede llamar hacia sí, y una vez llamados, justificarlos. Decía también que quería que los hermanos respetaran a estos hombres como a hermanos y señores suyos, pues son hermanos, en cuanto han sido creados por el mismo Creador, y son señores ya que proveyéndoles de lo necesario para el cuerpo, ayudan a los buenos a hacer penitencia. Y seguía diciendo: «Tal debería de ser el
comportamiento de los hermanos entre los hombres, que cualquiera que los oyese o viese, diese gloria al Padre celestial y lo alabase con devoción».
Todo su deseo era que así él como los hermanos estuvieran tan enriquecidos de buenas obras, que el Señor fuera alabado por ellas. Y les decía: «Que la paz que anuncian de palabra, ténganla en mayor medida, en sus corazones. Que ninguno se vea provocado por ustedes a violencia o escándalo, sino que por su mansedumbre todos sean invitados a la paz, a la benignidad y a la concordia. Pues para esto hemos sido llamados: para curar a los heridos, para vendar a los quebrados y para corregir a los equivocados. Pues muchos que parecen ser miembros del diablo, llegarán todavía a ser discípulos de Cristo».
…Rezamos la Oración simple…

QUINTO DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Vida primera según Celano Nro. 77
Su espíritu de caridad se derramaba cariñosamente, no sólo sobre hombres que sufrían necesidad, sino también sobre los mudos y brutos animales, reptiles, aves y demás criaturas sensibles e insensibles. Pero, entre todos los animales, amaba con particular afecto y predilección a los corderillos, ya que, por su humildad, nuestro Señor Jesucristo es comparado frecuentemente en las Sagradas Escrituras con el cordero, y porque éste es su símbolo más conocido. Por este motivo, amaba con más cariño y contemplaba con mayor alegría las cosas en las que se encontraba alguna semejanza alegórica del Hijo de Dios.
De camino por la Marca de Ancona, después de haber predicado en la ciudad de este nombre, marchaba a Osimo junto con el señor Pablo, a quien había nombrado ministro de todos los hermanos en la dicha provincia; en el campo dio con un pastor que cuidaba un rebaño de cabras. Entre tantas cabras había una ovejita que caminaba mansamente y pacía tranquila. Al verla, el bienaventurado Francisco paró en seco y, herido en lo más vivo de su corazón, dando un profundo suspiro, dijo al hermano que le acompañaba: «¿No ves esa oveja que camina tan mansa entre cabras? Así, créemelo, caminaba, manso y humilde, nuestro Señor Jesucristo entre los fariseos y príncipes de los sacerdotes. Por esto, te suplico, hijo mío, por amor de Cristo, que unido a mí, te compadezcas de esa ovejita y que, pagando por ella lo que valga, la saquemos de entre las cabras».
…Rezamos la Oración simple…

SEXTO DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Vida primera según Celano Nro. 47
Caminando los hermanos en simplicidad ante Dios y con confianza ante los hombres, merecieron por aquel tiempo el gozo de una divina revelación. Mientras, inflamados del fuego del Espíritu Santo, cantaban el Padrenuestro con voz suplicante, en melodía espiritual en todo tiempo; ya que ni las cosas terrenas, ni su celoso cuidado les preocupaba. Una noche el padre Francisco se ausentó corporalmente de su presencia. Y he aquí que a eso de la media noche, estando unos hermanos descansando y otros orando fervorosamente en silencio, entró por la puertecilla de la casa un carro de fuego deslumbrador que dio dos o tres vueltas por la habitación; sobre él había un gran globo, que semejándose al sol, hizo resplandeciente la noche.
Quedaron atónitos cuantos estaban en vela y se sobresaltaron los que dormían; se sintieron iluminados en el corazón y en el cuerpo. Reunidos todos, se preguntaban qué podría significar aquello; mas por la fuerza y gracia de tanta claridad quedaban lúcidas las conciencias de los unos para los otros.
Comprendieron finalmente y descubrieron que era el alma del santo, radiante con aquel inmenso fuego, la que en gracia, sobre todo a su pureza y a su gran piedad con sus hijos, había merecido del Señor don tan especial.
…Rezamos la Oración simple…

SEPTIMO DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Vida primera según Celano Nro.21-22
Entre tanto, el santo de Dios, cambiado su vestido exterior y restaurada la iglesia, marchó a otro lugar próximo a la ciudad de Asís; allí puso mano a la reedificación de otra iglesia muy deteriorada y semidestruida; de esta forma continuó en el empeño de sus principios hasta que dio cumplimiento a todo.
De allí pasó a otro lugar llamado Porciúncula, donde existía una iglesia dedicada a la bienaventurada Virgen Madre de Dios, construida en tiempos lejanos y ahora abandonada, sin que nadie cuidara de ella. Al contemplarla Francisco, movido a compasión, porque le hervía el corazón en devoción hacia la madre de toda bondad, decidió quedarse allí mismo.
Cuando acabó de reparar dicha iglesia, se encontraba ya en el tercer año de su conversión. En este período de su vida vestía un hábito como de ermitaño, sujeto con una correa; llevaba un bastón en la mano, y los pies calzados.
Pero cierto día se leía en esta iglesia el evangelio que narra cómo el Señor había enviado a sus discípulos a predicar; no comprendiendo perfectamente las palabras evangélicas; terminada la misa, pidió humildemente al sacerdote que le explicase el evangelio. A medida que el sacerdote le fue explicando todo ordenadamente, al oír Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia, al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: «Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica».
Lleno de alegría, se apresura inmediatamente el santo a cumplir la doctrina saludable que acaba de escuchar; no admite pérdida de tiempo alguna para comenzar a cumplir con devoción lo que ha oído. Desata el calzado de sus pies, echa por tierra el bastón y gozoso con una túnica, se pone una cuerda en lugar de la correa. Desde este momento se prepara una túnica en forma de cruz para expulsar todas las ilusiones diabólicas; se la prepara muy áspera, para crucificar la carne con sus vicios y pecados; se la prepara en fin, pobrísima y ordinaria, tal que el mundo nunca pueda ambicionarla. Todo lo demás que había escuchado se esfuerza en realizarlo con la mayor prontitud y con sumo respeto. Pues nunca fue oyente sordo delEvangelio sino que, confiando a su feliz memoria cuanto oía, procuraba cumplirlo a la letra sin tardanza.
…Rezamos la Oración simple…

OCTAVO DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Leyenda Mayor de San Buenaventura. (cap. 9,8)
Acompañado de un hermano llamado Iluminado -hombre realmente iluminado y virtuoso-, se puso en camino, y de pronto le salieron al encuentro dos ovejitas, a cuya vista, muy alborozado, dijo el Santo al compañero: «Confía, hermano, en el Señor, porque se cumple en nosotros el dicho evangélico: He aquí que os envío como ovejas en medio de lobos» (Mt 10,16). Y, avanzando un poco más, se encontraron con los guardias musulmanes, que se precipitaron sobre ellos como lobos sobre ovejas y trataron con crueldad y desprecio a los siervos de Dios. Fueron salvajemente capturados, profiriendo injurias contra ellos, azotándolos y atándolos con cadenas. Finalmente, después de haber sido maltratados y atormentados de mil formas, dispuso así la divina Providencia, fueron llevados a la presencia del sultán, según lo deseaba el santo.
Entonces el jefe les preguntó quién los había enviado, cuál era su objetivo, con qué credenciales venían y cómo habían podido llegar hasta allí; y Francisco le respondió con determinación que había sido enviado no por hombre alguno, sino por el mismo Dios altísimo, para mostrar a él y a su pueblo el camino de la salvación y anunciarles el Evangelio de la verdad. Y predicó ante dicho sultán sobre Dios trino y uno y sobre Jesucristo salvador de todos los hombres con tal convicción, con tanta fortaleza de ánimo y con tal fervor de espíritu, que claramente se veía cumplirse en él aquello del Evangelio: “Yo os daré palabras y sabiduría, a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro” (Lc. 21,15). De hecho, observando el sultán el admirable fervor y virtud del hombre de Dios, lo escuchó con gusto y le invitó insistentemente a permanecer con él. Pero el santo, inspirado de lo alto, le respondió: «Si te resuelves a convertirte a Cristo vos y tu pueblo, muy gustoso permaneceré por su amor en tu compañía. Mas, si dudas en abandonar la ley de Mahoma a cambio de la fe de Cristo, manda encender una gran hoguera, y yo entraré en ella junto con tus sacerdotes, para que así conozcas cuál de las dos creencias ha de ser tenida, sin duda, como más segura y santa». Respondió el sultán: «No creo que entre mis sacerdotes haya alguno que por defender su fe quiera exponerse a la prueba del fuego, ni que esté dispuesto a sufrir cualquier otro tormento». Había observado, que uno de sus sacerdotes, hombre íntegro y avanzado en edad, tan pronto como oyó hablar del asunto, desapareció de su presencia. Entonces, Francisco le hizo esta proposición: «Si en tu nombre y en el de tu pueblo me quieres prometer que te convertirás al culto de Cristo si salgo ileso del fuego, entraré yo solo a la hoguera. Si el fuego me consume, impútese a mis pecados; pero, si me protege el poder divino, reconocerás a Cristo, fuerza y sabiduría de Dios, verdadero Dios y Señor, salvador de todos los hombres».
El sultán respondió que no se atrevía a aceptar dicha opción, porque temía una rebelión del pueblo. Sin embargo, le ofreció muchos y valiosos regalos, que el santo -ávido no de los tesoros terrenos, sino de la salvación de las almas- rechazó cual si fueran lodo. Viendo el sultán en este hombre un despreciador tan perfecto de los bienes de la tierra, se admiró mucho de ello y se sintió atraído hacia él con mayor devoción y afecto. Y aunque no quiso, o quizás no se atrevió a convertirse a la fe cristiana, sin embargo, rogó devotamente al siervo de Cristo que se dignara aceptar aquellos presentes y distribuirlos -por su salvación- entre cristianos pobres o iglesias. Pero Francisco, que rehuía todo peso de dinero y entiendiendo que el sultán no se fundaba en una verdadera piedad, rehusó en absoluto cumplir con su deseo.
…Rezamos la Oración simple…

NOVENO DIA

Lectura tomada de los Escritos de San Francisco
Leyenda Mayor 14, 5-6
Acercándose el momento de su paso a la eternidad, hizo llamar a su presencia a todos los hermanos que estaban en el lugar y, tratando de suavizar con palabras de consuelo el dolor que pudieran sentir ante su muerte, los exhortó con paterno afecto al amor de Dios. Después se prolongó, hablándoles acerca de la paciencia, de la pobreza y de la fidelidad a la santa Iglesia romana, insistiéndoles en anteponer el cumplimiento del santo Evangelio a todas las otras normas.
Sentados a su alrededor todos los hermanos, extendió sobre ellos las manos, poniendo los brazos en forma de cruz por el amor que siempre profesó a esta señal, y en virtud y en nombre del Crucificado, bendijo a todos los hermanos tanto presentes como ausentes. Añadió después: «Estén firmes, hijos todos, en el temor de Dios y permanezcan siempre en él. Y como ha de sobrevenir la prueba y se acerca ya el momento, felices aquellos que perseveren en la obra comenzada. En cuanto a mí, yo me voy a mi Dios, a cuya gracia dejo encomendados a todos».
Concluida esta suave exhortación, mandó Francisco se le trajera el libro de los evangelios y suplicó le fuera leído aquel pasaje del evangelio de San Juan que comienza así: “Antes de la fiesta de Pascua…” (Jn 13,1). Después de esto entonó él, como pudo, este salmo: “A voz en grito clamo al Señor, a voz en grito suplico al Señor”, y lo recitó hasta el fin, diciendo: “Los justos me están aguardando hasta que me des la recompensa” (Sal 141).
Cumplidos por fin, en Francisco todos los misterios, liberada su alma santísima de las ataduras de la carne y entrando en la divina claridad, se durmió en el Señor este Padre bienaventurado.
Uno de sus hermanos y discípulos [Jacobo deAsís] vio cómo aquella dichosa alma subía derecha al cielo en forma de una estrella muy brillante, transportada por una blanca nubecilla sobre muchas aguas. Brillaba extraordinariamente, con la blancura de elevada
santidad, y aparecía colmada de sabiduría y gracia celestiales, por las que mereció San Francisco penetrar en la región de la luz y de la paz, donde descansa eternamente con Cristo.
Asimismo, el hermano Agustín, varón santo y justo -que se encontraba a punto de morir y hacía ya tiempo que había perdido el habla-, de pronto exclamó ante los hermanos que le oían: «¡Espérame, Padre, espérame, que ya voy contigo!» Pasmados los hermanos, le preguntaron con quién hablaba de forma tan animada; y él contestó: «Pero ¿no ven a nuestro padre Francisco que se dirige al cielo?» Y al momento aquella santa alma, saliendo de la carne, siguió al Padre Francisco.
El obispo de Asís había ido por aquel tiempo en peregrinación al santuario de San Miguel, situado en el monte Gargano. Estando allí, se le apareció el bienaventurado Francisco la noche misma de su muerte y le dijo: «Mira, dejo el mundo y me voy al cielo». Al levantarse a la mañana siguiente, el obispo refirió a los compañeros la visión que había tenido de noche, y vuelto a Asís comprobó con toda certeza, tras una cuidadosa investigación, que a la misma hora en que se le presentó la visión había volado de este mundo el bienaventurado Padre.
Las alondras, amantes de la luz y enemigas de los atardeceres, a la hora misma del tránsito de Francisco, cuando al crepúsculo iba a seguirle ya la noche, llegaron en una gran bandada por encima del techo de la casa y revoloteando largo rato con insólita manifestación de alegría, rendían un testimonio tan jubiloso como evidente de la gloria del Santo, que tantas veces las había solido invitar al canto de las alabanzas divinas.
. ..Rezamos la Oración simple…

San Francisco de Asís, ¡¡ruega por nosotros!!

Para descargar la novena en versión para imprimir: