Nuestra Señora de Lourdes. 11 de Febrero

Nuestra Señora de Lourdes. 11 de Febrero

El 11 de febrero de 1858, tres niñas, Bernadette Soubirous, de 14 años, su hermana Marie Toinete, de 11 y su amiga Jeanne Abadie, de 12 salieron de su casa en Lourdes para recoger leña. Camino al río Gave, pasaron por una gruta natural donde Bernadette escuchó un murmullo y divisó la figura de una joven vestida de túnica blanca, muy hermosa, ceñida por una banda azul y con un rosario colgado del brazo. Se acercó y comenzaron a rezar juntas, para luego desaparecer.

Por un período de cinco meses, la Virgen se le apareció a la niña, en medio de multitudes que se acercaban para rezar y poder observar a la hermosa señora, pero la Virgen sólo se le aparecía a la niña. En reiteradas ocasiones, Bernadette fue víctima de desprecios y burlas por parte de las autoridades eclesiales y civiles de pueblo, pero la niña se mantuvo firme en su fe mariana sobre todo en el especial pedido que la Virgen le había encargado: la construcción de una capilla sobre la gruta y la realización de una procesión.

Luego de la última aparición ocurrida en16 de julio, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, Bernadette ingresó a la orden religiosa de las hermanas enfermeras, a la edad de 22 años, y permaneció allí hasta su muerte a los 34 años de edad.


Dedicamos las oraciones de este día especialmente a todos los enfermos. Rezamos por la salud física, mental y espiritual de todos los que sufren, especialmente por los que nadie reza.

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Dóciles a la invitación de tu voz maternal, oh Virgen Inmaculada de Lourdes, acudimos a tus pies en la humilde gruta donde aparecisteis para indicar a los extraviados el camino de la oración y penitencia, dispensando a los que sufren las gracias y prodigios de tu soberana bondad.

Recibid, oh reina compasiva, las alabanzas y súplicas que pueblos y naciones, unidos en la angustia y la amargura, elevan confiados a Ti.

¡Oh blanca visión del paraíso, aparta de los espíritus las tinieblas del error con la luz de la fe! ¡Oh mística rosa, socorre las almas abatidas, con el celeste perfume de la esperanza! ¡Oh fuente inagotable de aguas saludables, reanima los corazones endurecidos, con la ola de la divina caridad!

Haz que nosotros tus hijos, confortados por Ti en las penas, protegidos en los peligros, apoyados en las luchas, amemos y sirvamos a tu dulce Jesús, y merezcamos los goces eternos junto a Ti.

Amén.

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ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD DE LOS ENFERMOS:

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón, para pedirte que derrames a manos llenas el tesoro de tus misericordias sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches: pero acuérdate, te diré con tu siervo San Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos haya sido abandonado de Vos.¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…  Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero mucho más alcánzanos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.

Rezar tres Avemarías.


Fuentes:

AciPrensa: https://www.aciprensa.com/Maria/Lourdes/

Santa Virgen María Blog: http://santavirgenmaria.com/2016/02/10/nuestra-senora-de-lourdes/#more-4160

 

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Cartas a mis hijos – 04/12/2015

Cartas a mis hijos – 04/12/2015

4 de Diciembre de 2015

Queridas hijas:

Les escribo después de tanto tiempo… después de haber pasado tantas cosas juntas…

La vida nos lleva por un torbellino de complicaciones, problemas, peleas, luchas, alegrías, y pruebas, a tal velocidad, que no te da tiempo a digerir una, que ya te viene otra.

¿Crecimos mientras tanto? Eso espero… Solo sé que estamos a prueba en todo momento y no podemos, ni debemos escapar. ¿Cual sería el sentido de nuestra vida si lo hiciéramos?

Buscamos en todo momento, rodearnos de gente que nos haga felices, y sin embargo encontramos sufrimiento, injusticia, desamor y egoísmo. Así esta el mundo hijas…

¿Debemos alejarnos? ¿Nos sumergimos en ese mundo de diversión y crueldad?

A menudo me dicen… ¡¡¡¡pero tus hijas deben vivir la vida!!!! Y yo no contesto nada…

¿Ustedes que piensan?

¿Saben qué? ¡Yo lo hice! ¡Y sí que me divertí!

Pero el Señor no me perdió de vista. ¡Y yo pensaba que me podía escapar! ¡Que tonta!

Y como un caballito que va tras una manzana, el Señor me guió a la Iglesia. No recuerdo como, pero me encontré en misa rodeada de cientos de personas, ¡dándome la bienvenida! ¡¡Fue increíble!! El AMOR de Dios me invadió por completo y ya no pude vivir sin él.

Y pasando de comunidad en comunidad, me encontré con vos, mi pequeñita, mi Hermosa Georgi, y le diste sentido a mi vida. Y tampoco pude ya vivir sin vos.

¡Que difícil fueron los primeros tiempos! Pero ganó el amor entre nosotras. Y sin saberlo, esta chica perdida se encontró cumpliendo la santa misión que le fue encomendada, la de ser mamá. Y pidiendo consejo todo el tiempo a nuestra hermosa Madre María, fui a prendiendo a ser mamá.

Cualquier duda que tenga una madre, con respecto a sus hijos, siempre tiene el más maravilloso ejemplo de María, y es difícil equivocarse.

Ah, pero su ejemplo no tiene que ver con los tiempos actuales” me dicen y yo pienso: Observen a los chicos de un salón de clases y van a saber cuál es mi hija.

Hablan de valores… pero miran programas de TV, donde se defiende y justifica la desvalorización del ser, donde se defiende y se justifica el pecado abiertamente, donde se defiende y se justifica la superficialidad y el materialismo, burlándose de la espiritualidad de cualquier persona que quiera confesarla.

Hablan de valores… y envían las respuestas de un examen a sus hijos por mensaje de celular, en lugar de incentivarlos a estudiar y superarse.

Hablan de valores… y permiten que sus hijos e hijas, de 10, 11 o 12 años, deambulen por la calle, con la excusa de que deben tener vida social, exponiéndolos a cualquier peligro.

Hablan de valores… y permiten a sus hijos cualquier tipo de insultos y respuestas agresivas, olvidando que el respeto comienza en casa, en la familia, no solo de padre a hijo y viceversa, sino también de hermano a hermano.

Hablan de valores… y yo les contestaría… hay mucho que trabajar

Pero aquí es donde me detengo a pensar y preguntarle a nuestra Madre… ¿Tú que harías Mi Señora? Observo su imagen un rato, espero… Y siento que me dice

Derrama mi bendición sobre todos aquellos que no encuentran el camino al Señor, porque El los ama, son sus ovejas perdidas, y nunca dejará de buscarlas”

Y tenemos la enorme gracia de tenerlo a cada momento, y no le bastó esto, sino que nos dio una maravillosa Madre y a su propio hijo, para salvarnos.

¡Que afortunadas somos hija mía! Porque no le alcanza con todo lo que nos da, sino que te envió tres hermanos que llenan nuestro corazón… Ya no puedo pensar mi vida sin ustedes.

Y aunque el sufrimiento me ha acompañado últimamente, por diferentes motivos, no me impide seguir el camino del Señor. Porque si me desviara solo un poco, estaría perdida nuevamente.

No permitan, niñas mías, que nada les haga tomar un camino que no es el del Señor, ni siquiera el más grande de los sufrimientos, porque se sumergirían en la más profunda oscuridad.

Que el Señor las ame siempre, que las palabras de nuestro señor Jesucristo, guíen sus pasos, que nuestra Madre sea siempre su consejera y mediadora, y que los Ángeles del Señor las protejan siempre.

¡Y por sobre todas las cosas, que Ustedes sean luz en el camino de muchos hermanos!

Las amo.

MAMA

Sin título

¿Le digo a mi padre que se está muriendo?

¿Le digo a mi padre que se está muriendo?

Qué difícil es cuando sabemos que lo que vamos a hacer es lo correcto, pero que duele tanto.

Llevábamos casi una semana de hospitalización. No sé cuantos estudios le hicieron. Pero como sufrió, pobre padre mio, esos dias tan eternos que pasamos en el hospital. Aún a sus 76 años era un hombre muy fuerte. A pesar de la diabetes y de su ceguera consecuente de la misma enfermedad que padecía, en ningún momento dio señales de cáncer. Hasta que finalmente vino la tomografía. Tumor primario en el riñón, con metástasis en hígado, pulmón y próstata. Un balde de agua helada… Sabíamos que algo definitivamente no andaba bien, pero no esperábamos eso. Él no había dado señal de tanto. El oncólogo dio inmediatamente su veredicto. “Ni siquiera lo toco. Tratamiento paliativo. No hay nada que hacer…”

La primera reacción es hablar en secreto, murmurando la palabrita en los pasillos, tratando de que no escuche nada. Inevitable, es algo instintivo. Y por supuesto lo supo toda la familia ni bien tuvimos los resultados. Él único que no lo sabía era él. Si le decía que se estaba muriendo, seguramente se iba a deprimir. Yo habia visto a mi padre ser tan valiente toda su vida… Me resistía a verlo entregado.

Pero los que tenemos la esperanza de la vida eterna sabemos que no es tan fácil como callarse y que se vaya de este mundo sin sacramentos. Había que decirle. Yo sabía en mi corazón que no debía ocultarle la verdad, ni mucho menos mentirle. Y tampoco quería, porque con él siempre tuve relación de honestidad por sobre todo.

Creo que el Señor me ayudó. No recuerdo muy bien como fue. Yo dije algo sobre tratamientos que ya no me acuerdo, pero camuflando la verdad tanto como podía. Y él, tan inteligente e intuitivo como siempre me dijo sin darme tiempo a nada: “pero qué, ¿me estoy muriendo?”

Tragué saliva como nunca. Y no lo dilaté más. Aunque no le dije la verdad enteramente : “y… esta vez está difícil papá”. Se quedó callado, mientras a mi se me partía el corazón. Creo que no pudo ser de mejor modo. Le dije sin decirle, comprendió el mensaje, pero a la vez conservó el espíritu de lucha hasta el final.

Unos días despues, ya en casa, hablé con mi director espiritual. Y me dijo algo que nunca me voy a olvidar, y que cada vez que puedo se lo digo a todos. Porque me abrió mucho los ojos y me parece de una importancia vital. Por eso es que estoy escribiendo esto.  Me dijo:

“El momento de la muerte es el más importante de nuestra vida. Es el momento en que sabemos que finalmente vamos a encontrarnos frente a Dios. Y tenemos que prepararnos. Vivimos la vida para llegar al fin a este momento. Por eso es que no hay que negarle a nadie esta verdad porque hay que darle la oportunidad de irse en condiciones. Porque sino lo privas a él de esta preparación que es importantísima. Una persona tiene que saber que se está muriendo para poder prepararse para este momento que es el más importante de nuestras vidas”. 

No fue muy largo. En un mes y medio, de durísima experiencia en mi pequeña casa, mi padre se dedicó a poner todo en orden. No solo lo económico. Llamó a todos los que quería y se despidió de ellos uno por uno, diciéndoles lo mucho que los quería y lo agradecido que estaba con ellos. Dio instrucciones precisas sobre todo lo que quería con respecto a nosotros, con respecto a sus bienes, a su entierro. Nada se le escapó.

El sacerdote vino a confesarlo, le dio la Unción de los enfermos con indulgencias plenarias. Y ni bien ido el cura, lo primero que dijo fue “bueno, ya estoy en paz con Dios y con la vida. Ahora sí, que me lleve cuando quiera. Ya estoy listo”.

Al día siguiente llegó la morfina. Y una semana despues, en medio de un sufrimiento tremendo, partía a la casa del Padre. Cuando se estaba yendo, mientras rezábamos en voz alta al lado suyo,  yo le decía “papá, no tengas miedo”. Y el me respondió “no no, no tengo miedo, solamente me duele”. Valiente, así era mi papá.

Murió en la madrugada del día de San Francisco de Asís. El rostro de terrible sufrimiento con el que dio su último suspiro, a medida que avanzaban las horas de velatorio pasó a ser de sonrisa y paz. Literalmente puedo decir que sonreía. Mi padre fue enterrado con un rostro de alegría suprema. Casi envidiable… No hace falta que explique ¿no?

Doy este testimonio con la esperanza que alcance a todos los que tienen a alguien en la misma condición, para que sepan la importancia de este momento, y de la importancia fundamental de que éste nos llegue con el alma en condiciones. Porque a quien vamos a ver es a Dios en persona. Hay que vestirse (revestirse) apropiadamente para el encuentro con el Rey de los Cielos, nuestro Creador.

En el día de los fieles difuntos, rezamos por todas las almas purgantes, y pedimos a nuestros seres queridos que ya están en la eternidad con Dios, que intercedan por nosotros para que este momento tan importante nos alcance a todos en la paz del Señor, como le tocó a mi papá.

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (V y ultima Parte)

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (V y ultima Parte)

Enlaces anteriores:

Violencia, barbarie y… (I parte)

Violencia, barbarie y… (II parte)

Violencia, barbarie y… (III parte)

Violencia, barbarie y… (IV parte)


Confusión de las exigencias de Dios con las de los ídolos

Otra teoría es la que defiende que el origen de los episodios violentos del Antiguo Testamento tienen su base en la violencia sacrificial sangrienta que vivían los pueblos como el cananeo que seguían a ídolos y dioses falsos.

La contaminación de Israel con estas religiones les lleva a ejercer una violencia propia que imputan a Dios.

El Antiguo Testamento relata multitud de ocasiones en las que el pueblo ofrece sacrificios a YHWH que no son pedidos por él y por tanto los considera como sacrificios que el hombre realiza para satisfacción de sus propios intereses, violencia ejercida para si mismos, citaré algunos textos que creo que serán esclarecedores de lo que intento resumir:

“…vuestros sacrificios…vuestras víctimas…vuestros diezmos…vuestras fiestas…vuestras solemnidades…” (Am. 4:4; 5:21)

“¿Quién os ha pedido esto?” (Is.1:12)

“Les gustan los sacrificios: ¡que sacrifiquen!” (Os.8:13)

“Quiero lealtad, no sacrificios; conocimiento de Dios, no holocaustos”  (Os.6:6)

Un ejemplo de la confusión que existía entre lo que exigían los ídolos y lo que exigía YHWH (y que probablemente no fueron hechos aislados), lo tenemos en la historia de Jefté (Jueces 11), en la que se vio obligado a sacrificar a su hija por hacer la promesa imprudente a Dios de inmolar a la primera persona que saliera a su encuentro si obtenía la victoria en una batalla.

Durante la época del destierro el profeta Ezequiel va más allá en la denuncia de la idolatría del pueblo declarando que:

“Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para mí, y se los sacrificaste como alimento. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones para que degollases a mis hijos y se los ofrecieras haciéndolos pasar por fuego?”

Se puede ver que el pueblo de Dios no logró librarse en su totalidad (en el tiempo de la monarquía) de sus orígenes de contaminación con los cananeos (durante la época de la conquista y los jueces).

Estos ritos fueron llevados a cabo en varias ocasiones por personas que creían estar obedeciendo a YHWH como vemos en el ejemplo de Jefté. Ante este tipo de confusión de culto sangriento Dios habla diciendo:

“¿Acaso les di estatutos que no eran buenos o decretos que no eran buenos, mandamientos por los cuales no podrían vivir? ¿Los contaminé con las ofrendas, que hacían inmolando a sus primogénitos? ¿Los horroricé para que supieran que yo soy el SEÑOR?” (Ezequiel 20:24-26).

Al igual que el culto a los ídolos evoca mutilaciones, matanzas y violencia “sacrificial”, también a menudo estas prácticas están destinadas a YHWH pero el las rechaza.

Es un error que solo puede ser alegorizado u obviado

Por último, otra posible argumentación, según Dionisio Byler, es la de entender los genocidios, las matanzas y la violencia en general como un error humano.

Entender esto como una aberración, una verdadera atrocidad que de ningún modo puede ser justificada, una muestra de injusticia e inmoralidad contraria a la voluntad de Dios ante lo cual puede hacerse cualquier cosa excepto tomarlo como conducta aceptable y mucho menos exigida por Dios a su pueblo, que incluso dirá que “cualquier persona mínimamente espiritual se queda de piedra, horrorizado, al recordarlos” .

CONCLUSIONES

Sin títuloEl problema de la violencia y el mal en el Antiguo Testamento puede ser entendido sin necesidad de intentar suavizar los textos, ni restarles dramatismo.

Es fundamental al leer la Palabra de Dios tener presente que lo relevante no son las palabras que utiliza sino la lectura que yo hago de ellas y la interpretación que realizo. Por ello al acercarme a este tema, desde el conocimiento general de la naturaleza y características del Dios de la Palabra, ésta, recobra su sentido (si es que en algún momento lo perdió).

No se puede explicar un texto desgarrándolo de un todo. Los textos oscuros o difíciles de entender deben cobrar sentido a la luz de los que hablan claramente y nunca al contrario.

Por ello cualquiera de las claves de lectura citadas creo que son válidas para entender la realidad del Dios de Paz que se nos revela sin lugar a dudas en la Escritura, teniendo su imagen más completa y perfecta en Jesús de Nazaret. Personalmente me resulta innegable darme cuenta que Dios se caracteriza por involucrarse de forma real y tangente en la historia de su pueblo. Irrumpe en ella.

Marca momentos históricos puntuales, épocas sujetas a una geografía, cultura, economía, costumbres, creencias, etc.

Al leer los textos desde la abrumadora realidad a la que Dios se enfrenta para levantar un pueblo y mantener viva su promesa, creo que se entiende que los acontecimientos del pasado obedecen a un momento puntual con unas tensiones teológicas y sociales concretas que no han vuelto a repetirse, no obstante a pesar del momento de terrible barbarie Cananea entre la que el pueblo de Dios debe abrirse paso, vemos a un Dios que pide que su pueblo sea santo como él es Santo, dando normas levíticas de cuidar al pobre y extranjero, de no difamar, no vengarse, no tener rencor, no derramar sangre, amar al prójimo, al extranjero y al residente como a si mismos, para que la tierra que vomitó a los cananeos no los vomite a ellos también (Lev.18-20).

Si a pesar de ello se albergó alguna distorsión de la imagen de Dios, en Jesús fue disipada.

Como dijo G. Lohfink:
“El Antiguo Testamento aún procedía del mundo de la violencia, la desenmascaró a todas luces y preparó su superación”.


VIII. BIBLIOGRAFÍA.
1. Dionisio Byler, Historias inmorales en el texto sagrado, Revista Alétheia. Pág.7-19. Edita Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española.
2. José Grau, El Dios del Antiguo Testamento, Revista Alétheia. Pág.27-52. Núm.20. Edita Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española. 02/2001.
3. Bernhard Häring, La no violencia, Ed. Herder, Barcelona, 1989.
4. J.M. Palomares Fernández, Reflexiones en la ética cristiana, Ed. Clie. Barcelona, 1992.
5. Dionisio Byler, Los genocidios en la Biblia, Ed. Clie, Barcelona, 1997.
6. Kenneth Scott Latourette, Historia del cristianismo TOMOI, Ed. Casa Bautista de Publicaciones, Barcelona, 1959
7. José M. Martínez, Fundamentos teológicos de la fe cristiana, Ed. Clie y Publicaciones Andamio, Barcelona, 2001.
8. José Grau, La violencia: una perspectiva Bíblica, Revista vol. IV: La VIOLENCIA, Ed. Andamio, Barcelona. 1990.
9. P. Beauchamp, D.Vasse, La violencia en la Biblia, Cuadernos bíblicos nº 76, Ed. Verbo Divino, Navarra, 1992.
10. Carson, D.A.; France, R.T.; Motyer, J.A.; Wenham, G.J., Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones) 2000, c1999.
11. Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, (Barcelona: Ediciones Certeza) 2000, c1982.
12. Apuntes de clase de la asignatura de Filosofía impartida por Joana Ortega en Ibste 2003 – 2004.

Autora: Pepi Vicente

FUENTE: http://www.mercaba.org/Enciclopedia/V/violencia_genocidio_AT.htm

 

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (IV Parte)

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (IV Parte)

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Violencia, barbarie y… (I Parte)

Violencia, barbarie y… (II Parte)

Violencia, barbarie y… (III Parte)


Respuesta necesaria ante un momento histórico-teológico concreto

Si Dios no ha cambiado, ya que su naturaleza sigue siendo la misma hoy, que en tiempos de los patriarcas y profetas, tal vez tan solo fue la conducta que él exige de su pueblo la que es distinta.

Es posible que como estrategia temporal y pasajera, en un momento puntual de la historia, con un pueblo en particular (Israel), y en un contexto de vida específico, Dios permitió e inspiró ciertas conductas que en Jesús ya no eran necesarias y por tanto no eran permitidas, ya que no responden al carácter y naturaleza de Dios sino que son respuesta a una situación concreta de un pueblo concreto con unas circunstancias concretas.

Como expone Norman Gottwald tras sus estudios sociológicos sobre la historia de Israel, para que este pueblo sobreviviese y nos dejase documentación histórica, era necesario que recurriese a la guerra y a ciertos episodios de genocidio selectivo.

A pesar de confiar en la salvación que proviene de Dios, esta fe debía acompañarse de las acciones bélicas exigidas por el momento, ya que lo contrario hubiese desembocado en la desaparición del pueblo judío como etnia y también como “religión”, se hubiese extinguido la luz que debía alumbrar a las naciones.

Las circunstancias en las que Israel se establece como nación, como pueblo de Dios, fueron tan frágiles que Dios tuvo que tomar medidas extremas para asegurar su supervivencia.

A pesar de que la guerra es siempre cruel, llena de horror y muerte, en un mundo sumido en el pecado, la degradación moral, el carácter despiadado de los pueblos y la violencia de aquel tiempo, hicieron que solo fuese posible la entrada de Israel en Canaan mediante el derramamiento de sangre.

Dios se revela irrumpiendo en la historia humana aceptando las consecuencias de esa decisión. Que en el caso de establecer la identidad de Israel como nación santa, apartada, incluyó el exterminio de un pueblo como el cananeo.

La preservación de Israel era fundamental para el bien de las naciones ya que era el portador de la Palabra de Dios y de la simiente mesiánica (Gen.49:8,10; 2Sam.7; 23:1-7).

Solo en esta ocasión es Dios quien para proteger al pueblo de la promesa actuó en sentido estrictamente militar como escudo y espada de Israel (Dt. 33:29; 1Cr.5:22), de ahí se deduce la idea de que estos enfrentamientos sean en realidad guerras de Dios (Ex.15:3; 1Sam.18:27) y que el botín no se tome como premio tras la victoria, sino que sea “anatema”, consagrado al Señor y por ello no podían quedarse con nada.

Sin embargo estas circunstancias históricas han cambiado radicalmente, es más, ya en los tiempos de dominación del Imperio Romano en el que le tocó vivir a Jesús, la guerra y la violencia dejaron de ser instrumentos necesarios para el avance del plan de Dios para su pueblo.

Vemos como la iglesia surge y se establece siguiendo el camino de la paz, el amor, la misericordia y el perdón. Ahora Dios ya podía revelarse como siempre había sido: como Dios de amor, perdón, misericordia y paz.

Dios se muestra en Jesús corrigiendo la falsa impresión dejada en el pasado debido a las exigencias históricas particulares e irrepetibles del nacimiento de Israel como nación santa en Canaan. Dios nunca más actúa ni permite una matanza, sino que los discípulos de Jesús, el pueblo de Dios, tomarán su cruz cada día y sufrirán ellos mismos antes de hacer sufrir al prójimo.

Información incompleta y por tanto errónea de los autores debido a que el proceso de revelación es progresivo

Es posible sin embargo que la explicación radique en que esta distorsión del Dios del Antiguo Testamento se deba simplemente a que los mismos autores del Antiguo Testamento no tenían una idea clara o acertada de cómo era YHWH en realidad.

En aquel momento histórico la revelación que Dios había dado sobre sí mismo no era completa, es más era hasta tal punto tan escasa e incompleta que podría entenderse desde nuestra visión hoy como errónea y tachar el concepto incompleto de entonces como equivocado.

Entenderíamos por tanto que el problema de distorsión del Antiguo Testamento no es sólo de nuestras propias limitaciones a la hora de entender los textos, sino que la distorsión viene ya dada por el texto mismo.

Con esta teoría no se pretende poner en duda la inspiración de estos textos, sino admitir que el Antiguo Testamento no comprende íntegramente por sí solo toda la revelación de Dios y que aunque inspirado el Antiguo Testamento está incompleto y por ello en algunos casos puede considerarse que puede llevar a confusión o engaño, que se evidencia en la multitud de cuestiones que Jesús debe corregir por las concepciones erróneas que los estudiosos de la Torá se habían formado de Dios.

El mal proviene del hombre, Dios no justifica sino que busca poner límites a la violencia
En la línea de pensamiento que traza P. Beauchmanp he recogido algunas reflexiones que creo que son interesantes.

Beauchmanp se remonta al relato de la creación en Génesis, tras la caída, cuando señala que se hace evidente la violencia interna en el corazón del hombre al rechazar a Dios.

A pesar de esta actitud de pecado fruto de un mal uso del libre albedrío, el hombre sigue siendo imagen de Dios, incluso cuando vemos que es capaz de manchar sus manos de sangre.

Este es un argumento importante a tener en cuenta en cuanto a la clave hermenéutica de lectura para entender los episodios de violencia en el Antiguo Testamento Dios no se desentiende del hombre a pesar de su degradación (caída), sin embargo nuestra visión de Dios está mediatizada por lo que el hombre es en realidad (como imagen de Dios), ahora bien a través de este “cristal” se ve a un Dios violento, esto no quiere decir que Dios no pase por esa imagen sino que Dios acepta pasar por ahí pero con un propósito, transformar esa violencia y convertirla, y esto no se trata de una decisión puntual, sino de un proceso, que se va cumpliendo en la historia.

Por tanto en la Biblia muchas veces llamamos violencia a lo que en realidad es un reflejo de nuestro propio comportamiento violento.

Es importante recordar que (como relata Génesis 9) el hombre se había vuelto violento y es Dios quien actúa poniendo un límite a esa violencia por medio de la ley (con determinados pueblos no acabar con la vida de todos los habitantes sino solo de los hombres, dejando con vida a mujeres y niños Dt.20:13, no apropiarse de los tesoros de las ciudades conquistadas Jos.6:18, respetar los pactos o alianzas Jos 17:25, la famosa ley del Talión que se da no para justificar la violencia, sino para poner límites y acotar la sed de venganza desmesurada que hay en el corazón del hombre).

Aunque parece un poco complicado es vital no perder de vista lo que hay detrás de estos textos, en ellos se puede ver el deseo de contrarrestar mediante la ley, una violencia que se vivía libremente como algo natural en aquel momento histórico.

Con el establecimiento de estas leyes al parecer violentas, en realidad lo que se hace es contrarrestar una violencia que sería aún peor, la ausencia de toda ley (en la que se encontró en el pasado la humanidad y por la que Dios envío el diluvio: “Y la tierra se había corrompido delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia”.  Génesis 6:11.


En este punto se defiende una posible explicación que remontándose al origen de la humanidad y a la caída, enseña que la ley permite una forma concreta de violencia con el fin claro de contrarrestar a la violencia y el caos en mayúsculas. Obviar esta explicación podría entenderse como expresó el profeta Jeremías como querer cerrar los ojos a una realidad escabrosa pero cierta: “Y curan a la ligera el quebranto de mi pueblo, diciendo: “Paz, paz”, pero no hay paz”.  Jer.6:14.

El camino perfecto propuesto por Dios en Gen.1, su imagen real, sin distorsionar la tenemos en la mansedumbre que es atacada por la violencia en la caída, pero a pesar de ello la mansedumbre se irá abriendo camino a través de la violencia y no fuera de ella, con el fin de obtener la victoria final. “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón”. Gen.3:15.

Viendo como Jesús se abre paso ampliando la imagen distorsionada que teníamos de Dios debido a una ley dada por la dureza del corazón del hombre, amplia el decálogo con el sermón de la montaña, en especial, las bienaventuranzas.

En Jesús el ministerio de la violencia se revela plenamente en la violencia que se despierta contra él hasta matarlo. Por tanto en la cruz se revela plenamente la violencia del amor (si es que ambas palabras pueden llegar a concebirse juntas) que movía tanto las acciones como las enseñanzas de Jesús, alejadas totalmente de una falsa mansedumbre hipócrita.

El mal proviene del hombre, es usado por Dios y será erradicado en un final escatológico

Otra posibilidad que se puede contemplar, y que estaría ligada en algunos puntos coincidentes a la anterior es la que dice que el mal no proviene de Dios sino del hombre y que Dios usa su consecuencia (el sufrimiento) para edificación. Es decir, Dios en su soberanía tolera el mal en el universo, aunque lo somete a su dominio y lo utiliza en su administración del mundo. Se utiliza para castigar la iniquidad individual y nacional (Is.45:7; Lm.3:38; Am.3:6).

Los hijos de Israel repetidamente “hicieron lo malo” y sufrieron las consecuencias (Jue.2:11; 1 R.1:6). Dios está separado de todo mal y de ninguna manera es responsable del mismo. Dios está en contra del mal, pero su existencia constituye a menudo una piedra de tropiezo en algunos a la hora de creer en un Dios de amor.

Pero el mal sólo puede atribuirse al abuso del libre albedrío de parte de los seres creados, sean estos angelicales o humanos.

El sufrimiento como pueblo de Dios, sea en forma de problemas o persecución, es permitido divinamente con fines de bendición espiritual (Stg. 1.2–4; 1 P. 1.7; etc.) y no puede ser separado del amor de Dios.

En sintonía con lo dicho anteriormente esta teoría coincide en la visión de toda la actividad salvadora de Dios orientada a resolver el problema del mal. Durante su vida, Cristo experimentó dolor, pena, y sufrimiento (Mt. 8.16–17), pero la cruz es la respuesta final de Dios al problema del mal.

Allí se demostró su amor de manera suprema (Ro. 5.8; 8.32) en la identificación del Señor con el mundo sufriente al cargar con el pecado en la cruz. Esto debería hacerse palpable con el cambio moral que el evangelio produce en los hombres como evidencia de la realidad del triunfo de Cristo sobre todos los poderes malignos (Col. 2.15; 1 Jn. 3.8), y por lo tanto de la victoria escatológica final de Dios, donde el mal será eliminado del universo, y la creación compartirá con el hombre redimido su glorioso destino y donde tanto el mal físico como el mal moral desaparecerán eternamente (Ap. 21.1–8). El poder de Satanás está bajo el control divino (Job1-2), y finalmente será derrotado (He.2:14; Ap.12:9-11).


Continuará


Violencia, barbarie y… (V y última parte)


FUENTE: http://www.mercaba.org/Enciclopedia/V/violencia_genocidio_AT.htm

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento. (III Parte)

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento. (III Parte)

Enlaces anteriores:

Violencia, barbarie y… (I Parte)

Violencia, barbarie y… (II Parte)


Perspectiva histórica-social

-El mal

El significado de la palabra “mal” es más amplio que la de “pecado”. La palabra hebrea viene de una raíz que significa “dañar”, “romper en pedazos”, se trata de algo que se rompe y, en consecuencia, pierde todo su valor.

Esencialmente significa aquello que es desagradable, ofensivo. Esta palabra establece la relación directa que existe entre una mala acción y sus consecuencias. En la antigüedad el concepto del mal y la violencia tenían un cierto carácter sagrado.

En Babilonia los antiguos pensaban que en estos conceptos se encontraba el mismo origen del mundo:
“el dios Marduck, acompañado de vientos y relámpagos, había aplastado el cráneo de Tiamat (el caos) y cortado en dos mitades su cadáver; con una de esas mitades fijada en lo alto formó el firmamento para sostener las aguas de arriba, y con la otra mitad creó el resto”.

-Las guerras

La palabra en hebreo que se traduce es milh\aµmaÆ, aparece 313 veces en el Antiguo Testamento y proviene de la raíz de la palabra, laµh\am, ‘luchar’.

Desde el punto de vista geográfico la posición de Palestina con respecto a Mesopotamia y Egipto era crucial, ya que debido a que el gran desierto de Arabia hacia de separación entre estas dos civilizaciones además aseguraba, que el contacto fuese casi siempre por Palestina.

Estos encuentros eran normalmente enfrentamientos de carácter hostil, de forma que Palestina no pudo evitar ser testigo implicado (y también botín de guerra) sin buscarlo de los conflictos durante años en los dos últimos milenios a.C.

A esto hay que añadir que el pueblo de Israel conquistó un reino para sí solo, mediante una guerra de conquista y que una vez que se establecieron, tuvieron que llevar a cabo guerras defensivas para mantener a distancia a los filisteos, que negaban la validez de propiedad de los israelitas en relación con Canaán. La unidad de Israel bajo la monarquía duró poco y los reinos divididos de Israel y Judá pronto se ven defendiéndose de los pueblos vecinos, y finalmente del poder de Asiria y Babilonia.

No nos sorprende, por tanto, que la guerra ocupe un lugar importante en las páginas del Antiguo Testamento ya que simplemente por la situación comprometida geográficamente de Palestina, el pueblo de Dios se vio involucrado en multitud de conflictos bélicos. Además de lo dicho hasta aquí, es importante tener en cuenta que la guerra se consideraba como algo más que una lucha de poder por una tierra.

Generalmente se le adjudicaba una expresión sagrada, en la que estaba en juego de forma relevante y decisiva el honor del dios de la nación que representaba. El Antiguo Testamento ofrece un parecido superficial con esto. La diferencia está en que el Dios de Israel es ´´el Dios de los escuadrones de Israel“ (1 S.17:45), y está mucho más comprometido con las luchas de su pueblo que lo que se consideraba que lo estaban Marduk o Asur (2 Cr.20:22).

A Dios se lo describe como “varón de guerra” (Ex.15:3; Is.42:13), y uno de sus títulos es Jehová(1) de los ejércitos, pudiéndose referir a ejércitos celestiales (1 R.22:19) o ejércitos israelitas (1S.17:45). Era Dios el que conducía los ejércitos de Israel a la batalla (Jue.4:14), de manera que el relato más antiguo de los triunfos israelitas llevaba el nombre de “Libro de las batallas de Jehová”.

Más aun, en todas las etapas de los preparativos para la guerra se reconocía la dependencia de Israel de su Dios.

Primero, se averiguaba si el momento era el idóneo para atacar (2 S.5:23-24), luego se ofrecía un sacrificio.
Este último requisito preliminar se consideraba tan vital que Saúl en su desesperación se tomó los mismos privilegios sacerdotales, para evitar que se entrara en la lucha antes de haber buscado el favor de Jehová. (1 S.13:8-12).

Los profetas consideraban que Dios era la causa última del mal expresada en dolor, sufrimiento, o desastre.

Relación entre violencia e ídolos

Uno de los pecados del pueblo que denuncia el profeta Oseas es que “seguían sacrificando a los Baales y quemando incienso a los ídolos”. “Y ahora continúan pecando: se hacen imágenes fundidas”.
Es importante fijarse en que el culto al verdadero Dios se disocia del sacrificio sangriento humano, a la vez que el culto a los ídolos se ve fuertemente asociado a esos mismos sacrificios.

Una de las formas más violentas es el sacrificio de niños, normalmente el primogénito, práctica frecuente entre los cananeos, como vemos cuando el rey de Moab desesperado por no poder resistir un asedio.

Entonces tomó a su hijo primogénito que había de reinar en su lugar, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla”. 2 Reyes 3:27.

También hay constancia de los sacrificios de infantes al dios Moloc, y su práctica de ´´hacer pasar por fuego“ a los niños ofrecidos, esta práctica se le recrimina a Jerusalén cuando Acaz y Manasés cometieron este pecado al sacrificar de esta forma a sus propios hijos (2R. 16:3; 21:6).

Posibles claves hermenéuticas de lectura para la compresión de los textos

La imagen del Antiguo Testamento es incompleta, distorsionada y es en Jesús que toma sentido. Puede que los “héroes” del Antiguo Testamento nos den una imagen distorsionada de Dios. Pero que Dios sin dejar de ser el mismo, y por medio de Cristo corrigió esta imagen fragmentada dándose a conocer en su manifestación plena y perfecta en su Unigénito.

En una ocasión Jesús pasaba con sus discípulos y la gente de una aldea de Samaria no quiso alojarlos, Jacobo y Juan profundamente indignados le propusieron a Jesús que invocara fuego del cielo que les consumiera, pero Jesús los reprendió: “vosotros no sabéis de que espíritu sois”.
Era evidente que para Jesús el espíritu no podía inspirar una conducta que llevase a la matanza de seres humanos.

En cuanto a las enseñanzas de la no-violencia en Jesús, hay mucho escrito y creo que no hay duda en cuanto al camino de la paz propuesto por Jesús, que en ningún caso aprobó el uso de la fuerza o los actos violentos en sus discípulos.

Aunque ellos no entendieron “…no sabéis de qué espíritu sois”, Jesús que sí sabía con toda certeza y exactitud de qué Espíritu era, sabía que el Espíritu de Dios no inspira sentimientos ni ansias de venganza asesina.

Cristo-y-su-Padre-Dios

Por tanto algunos entienden que estos relatos del Antiguo Testamento distorsionan tan profundamente la imagen real, clara y pura de Dios, manifestada en su encarnación en Jesús, que sin llegar a considerarlos falsos reconocen que no tienen ningún valor en absoluto para el cristianismo hoy, entendiendo que si en nuestra lectura del texto nos desviásemos tan solo en un detalle por pequeño o grande que sea del concepto de Dios que tenemos en Jesús, en ese instante ya hemos errado.

Por tanto con los genocidios, matanzas y sed de violencia del Antiguo Testamento puede alegorizarse o recurrir a interpretaciones espiritualizadas, cualquier cosa menos tomarlas literalmente, o entenderlas como una conducta aceptable.


(1) NOTA DE VIRGEN PEREGRINA: Quisiera hacer una aclaración importante. Me ha llamado la atención en esta sección, que la autora llame a Dios con el nombre de Jehová, lo cual me generó las dudas correspondientes, pues sabemos los católicos que no utilizamos este nombre pues es falso(*), y que es usado sobre todo por la doctrina protestante. He verificado la doctrina de origen del ensayo por si acaso, a pesar de haberlo encontrado publicado en Mercaba.org, que es una página dedicada a recursos para misioneros católicos, pues se evidencia la influencia de corte protestante en el escrito. En la bibliografía, que encontrarán en la última parte (V), verán que hay fuentes variadas, algunas católicas y otras de otros cultos. No obstante, de la lectura se desprende que se trata de doctrina católica. Pues habla de la Redención por la muerte de Jesucristo en la Cruz, y de la Justificación de los pecados por el sacrificio del Hijo de Dios. Punto de conflicto con la doctrina protestante. Ellos creen que por la “sola fe” seremos salvos, pues la satisfacción de la Cruz es simplemente que Jesucristo ha sido castigado, y que ha sufrido la pena por nuestros pecados, pero no que ha cargado con ellos ni que ha vencido la muerte. Lo cual, al menos a mi pobre entender, me da garantías de la catolicidad del ensayo, a pesar de este dejo de corte protestantista. Lo verán con mayor contundencia en algunos párrafos de la siguiente entrega. Si alguien más experto ve algo diferente suplico me lo haga saber.

(*)Sobre el origen del nombre “Jehová” los remito a este artículo de Catholic.net:

http://es.catholic.net/op/articulos/6909/cat/349/yahve-o-jehova.html 


Continuará


Violencia, barbarie y… (IV Parte)


FUENTE: http://www.mercaba.org/Enciclopedia/V/violencia_genocidio_AT.htm

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (II Parte)

Violencia, barbarie y genocidio en el Antiguo Testamento (II Parte)

Primera parte, en este enlace:

Violencia, barbarie y… (I Parte)


El Dios del Antiguo Testamento

Atributos

A lo largo de la historia han sido muchas las opiniones que se han formulado en cuanto a quién y a cómo es Dios. Algunos lo han visto como un número de emergencias al que llamar cuando tenemos un problema que requiere una solución rápida, llevada a cabo por un profesional (un Dios fontanero, electricista, incluso bombero).

Otros lo ven como un policía secreto que nos hace un seguimiento exhaustivo (tras sus gafas oscuras, ocultando su rostro tras un sombrero y un periódico que lee del revés), hasta que nos sorprende infringiendo alguna ley, para entonces sacar su libretita de multas y castigos.

Otros lo ven como un abuelito sentado en su trono celestial, con su larga barba blanca y su mirada de bonachón que pasa por alto las malas conductas de los hombres.

O tal vez como un juez inexorable, implacable y cruel al que no se puede apelar, y que hará recaer toda su furia y todo el peso de la justicia sin posibilidad de apelación alguna sobre el hombre.

Voy a citar los atributos no comunicables de Dios, que constituyen su esencia misma.

No comunicables

Dios es espíritu (Jn.4:21-24).
Posee personalidad (es alguien y no “algo”).

Es eterno
(Gn.21:33; Ap.1:18).

Omnipresente
(s.139:7-12).

Omnisciente
(s. 147:5).

Omnipotente
(Gn.17:1; 18:14).

Inmutable
(Num. 23:19; Stgo. 1:17)

Quiero detenerme un momento en algunos aspectos que nos permiten profundizar un poco más en el carácter de Dios, en cuanto a sus características morales, es decir, aquellas que condicionan la manera en la que Dios se relaciona con su creación y en particular con los seres humanos.

Comunicables

-Amor
“Dios es amor” (1Jn.4:8). La misma esencia de Dios se compone de un elemento base, el amor. Ese amor se manifiesta claramente en su benevolencia y providencia, a pesar del inmenso desorden moral al que estamos apegados. Sin duda es en la obra redentora de Dios encarnado y clavado en una cruz donde se hace patente el amor en acción que Dios tiene (es más, que Dios es en sí mismo) y que se manifiesta de forma visible. Romanos 5:8,9 “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El.” Como el amor de Dios está firmemente enraizado en el carácter personal de Dios mismo, es más profundo que el de una madre por sus hijos (Is. 49.15; 66.13). Esto puede verse más claramente en Os. 1-3, donde la relación entre el profeta y su infiel esposa Gomer ilustra la base última del pacto de Dios en una relación más profunda que la puramente legal, en un amor que está dispuesto a sufrir. El amor de Dios es parte de su personalidad, y no puede ser afectado por la pasión, o desviado por la desobediencia (Os. 11:1-4, 7-9). La infidelidad de Israel no puede afectarlo, porque “con amor eterno te he amado” (Jer. 31:3).

-Santidad
Etimológicamente proviene del hebreo qodesh y denota “separación” y consagración. Dios es Dios y no mundo, como dice Oseas “Dios y no hombre, el Santo” Os.11:9.

Su santidad denota su perfección moral absoluta, que trasciende a lo creado, y que no habita con lo malo o impuro. Su relación con su pueblo está profundamente marcada por esta dimensión ética de Dios, y por tanto su pueblo con todo lo que tenía que ver con Dios adquiría el carácter de sagrado, apartado de lo profano (Zac.14:20).

Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.”

Dentro de este concepto encontramos otros dos: justicia y veracidad.

-Justicia
Absoluta rectitud de Dios en su persona y en la relación con el hombre.
Dios mismo es justo (2 Cr. 12.6; Sal. 7.9) por tanto todo lo que pide del hombre es correcto “La ley del Señor es perfecta“(s.19:7) así como perfectos son sus juicios (s.119:39,62; Hch.17:31). Por tanto la obra de salvación tiene como base la justicia de Dios “Porque la paga del pecado es muerte“ (Ro. 6:23), todo hombre es pecador y por tanto merece ser condenado, y Dios ha querido salvarlo no burlando su propia justicia perfecta sino cumpliendo sus exigencias mediante la expiación de Cristo .

La justa intervención de Dios (que aborrece la inmoralidad) en contra de la iniquidad de los hombres injustos es un consuelo para el pueblo de Dios que a menudo clama por justicia ante la inmoralidad cometida por hombres inicuos (s.37; 1S.8:3ss). Dios es, por lo tanto, un juez justo que obra a favor de su pueblo (Sal. 9.4; Jer. 11.20), y de cuya justicia depende ese pueblo para su liberación (Sal. 31.1; Jer. 11.20). Así surge la fusión de los conceptos mencionados de justicia y salvación. Dios es “Dios justo y (por lo tanto) Salvador“ (Is. 45:21; Sal. 36:6; Is. 61:10).

Para el Antiguo Testamento Dios es el Creador y por lo tanto es el fundamento y la garantía del orden moral. Su justicia está, por consiguiente, íntimamente relacionada con otros atributos morales más generales, tales como su santidad.

El Creador, sin embargo, es también el Redentor, y su justicia se ve en su actividad redentora. Es más, la experiencia que Israel tuvo de la justa liberación de Dios en el pasado lo llevó a la expectativa de un acto salvífico futuro.

El Mesías prometido que había de venir aparece como receptor e instrumento de la justicia divina (Sal. 72:1ss; Is. 11:3-5; 32:1-20; Jer. 23:5). Esto es así hasta tal punto que es “Justo” uno de los títulos que se le da al Mesías (Is. 53.11; Hch. 3.14; 7.52; 22.14).

-Veracidad
“Dios no es hombre para que mienta“ (Num.23:19), Dios es la Verdad (Jn.17), lo que el dice siempre se corresponde con la realidad, esto hace que sus promesas sean un fuerte consuelo porque “es imposible que Dios mienta“.

Hebreos 6:17-20 “De la misma manera Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, seamos grandemente animados los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotros, la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.“

-Misericordia
“Misericordia“, “misericordioso“ y “tener misericordia“ son traducciones de varias raíces hebreas y griegas diferentes que se traducen por medio de otros sinónimos, tales como “bondad“, “gracia“ o “favor“.

Ésta se identifica con la fidelidad de Dios a una relación establecida con Israel o con un individuo, como manifestación de su gracia, y a pesar de la infidelidad, desobediencia y rebeldía del hombre.

Como dice Snaith, “Esta negativa firme y persistente de Dios a desligarse del errático Israel es el significado esencial de la palabra hebrea que traduce benevolencia” . “Es el misericordioso favor del superior al inferior, completamente inmerecido”.

Dios es “Padre de misericordias” (Ex. 34.6; Neh. 9.17). “Sus misericordias sobre todas sus obras” (Sal. 145.9).

Por su misericordia somos salvos (Ef. 2.4). A menudo Jesús fue “movido a misericordia”, y nos dice, “Sed… misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc. 6.36; Mt. 18.21ss).

Este atributo del carácter de Dios expresa sin duda el aspecto más afectivo de su amor: su compasión y piedad.

Descartando por tanto la posición marcionita, que ya quedó zanjada en el s.II, como hemos comentado, debemos buscar una explicación a la violencia, barbarie y genocidios en el Antiguo Testamento desde la premisa indiscutible de que el nuevo Testamento no revela a un nuevo Dios, diferente del Dios del Antiguo Testamento, por tanto es falsa la idea de que el Dios de los judíos era un Dios vengativo mientras que el Dios del nuevo pacto es un Dios perdonador.

La Biblia en su totalidad revela a un único Dios, inmutable, que es a la vez justo y misericordioso (Dt.6:4; Mc.12:29; Stgo.2:19).


Continuará


Violencia, barbarie y… (III Parte)


FUENTE: http://www.mercaba.org/Enciclopedia/V/violencia_genocidio_AT.htm